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Los Milagros De Jesús
Cuando Ya No Puedes Hablar, Jesús Sigue Escuchando
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on Jun 01, 2026
Jun 01, 2026
Duración:
00:03:46 Minutes
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Escritura

Mateo 9:32-33

Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.

¿Qué se puede hacer cuando el dolor es tan profundo que ni siquiera se puede expresar? ¿Qué sucede cuando se tiene una necesidad real, pero no se encuentran palabras para pedir ayuda?   Mateo 9:32-33:  32 Mientras salían ellos, he aquí, le trajeron un mudo, endemoniado. 33 Y echado fuera el demonio, el mudo habló; y la gente se maravillaba, y decía: Nunca se ha visto cosa semejante en Israel.   El relato de este hombre es doloroso: estaba endemoniado y además era mudo. No solo sufría opresión espiritual, sino también una limitación que le impedía hablar por sí mismo. Era un hombre atrapado y silenciado, imposibilitado de explicar su tormento. Seguramente dependía de otros para ser entendido, para ser llevado, para ser ayudado.   Y justamente ahí comienza a brillar la gracia de Dios: cuando el hombre no puede hablar, otros lo llevan a Jesús. Esta escena nos recuerda que aun cuando nuestras fuerzas faltan y nuestras palabras no salen, Jesús sigue viendo nuestra necesidad. Él entiende el dolor que no sabemos explicar y conoce la batalla que no podemos describir.   El pasaje que he leído no registra una conversación entre Jesús y el hombre. No hay una petición verbal, no hay un clamor audible. La necesidad era tan evidente que no hacía falta explicar demasiado. Jesús actúa directamente sobre la raíz del problema: echa fuera el demonio. Mateo presenta el milagro de forma breve, pero no significa que no era poderoso: donde el enemigo había impuesto silencio y opresión, Jesús trae libertad.   ¿Qué podemos aprender de este relato? Tres cosas rápidamente.   Primero; Jesús comprende incluso lo que no podemos expresar. El hombre no habló, pero Jesús no necesitó palabras para discernir su condición.   Segundo; La opresión espiritual busca silenciar la vida. El enemigo no solo ataca el cuerpo; también intenta apagar la voz, la identidad y la libertad de una persona.   Tercero; Llevar a alguien a Jesús es un acto de amor profundo. Aquellos que lo trajeron participaron en el milagro acercándolo al lugar correcto.   Te has preguntado ¿A quién pudiera acercar hoy a Jesús? A lo mejor esa persona no sepa cómo pedir ayuda. Luchemos para no ser indiferente al dolor silencioso de los demás. Hay personas cerca de ti que no saben expresar su lucha, pero necesitan desesperadamente ser llevadas a Cristo. Ora por ellas, acompáñalas, escúchalas y conviértete en ese puente que Dios use para acercarlas al único que puede traer verdadera libertad.

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