(Centro De Vida)
Escritura
28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra.
Después de seguir a Jesús con insistencia, los dos ciegos finalmente llegan a la casa donde Él estaba. Ahora el momento decisivo no será solo el clamor, sino la respuesta de su corazón. Jesús los lleva a confrontar su fe con una pregunta directa, personal e ineludible. Antes de abrir sus ojos, quiere revelar qué hay dentro de ellos. Mateo 9:28-31 dice: 28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. 29 Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho. 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos. Y Jesús les encargó rigurosamente, diciendo: Mirad que nadie lo sepa. 31 Pero salidos ellos, divulgaron la fama de él por toda aquella tierra. Cuando los ciegos entran en la casa, Jesús les pregunta: “¿Creéis que puedo hacer esto?” Ellos responden con sencillez, pero con firmeza: “Sí, Señor.” Entonces Jesús toca sus ojos y dice: “Conforme a vuestra fe os sea hecho.” Y los ojos de ellos fueron abiertos. Después del milagro, Jesús les advierte que no lo divulguen, pero ellos, llenos de asombro, esparcen su fama por toda aquella tierra. Habían pasado de la oscuridad a la luz; de depender de otros para caminar, a contemplar con sus propios ojos al Salvador. Permíteme decirte lo siguiente: Jesús no solo ve la necesidad; también examina la fe. Su pregunta no era para informarse, sino para llevarlos a declarar públicamente su confianza en Él. La fe se conecta con el poder de Dios. “Conforme a vuestra fe” no significa que la fe tenga poder por sí sola, sino que la confianza en Cristo abre el corazón para recibir su obra. El toque de Jesús cambia completamente la vida. No fue una mejoría parcial. Sus ojos fueron abiertos. Lo que era imposible para los hombres quedó rendido ante el poder del Señor. Si Jesús te preguntara hoy: “¿Crees que puedo hacerlo?”, ¿qué respondería realmente tu corazón? Atrévete a responderle a Jesús con una fe sincera y rendida. No dejes que la duda domine tus pensamientos. Acércate a Él con la convicción de que sigue teniendo poder para abrir ojos, romper limitaciones y transformar realidades. Allí donde tú solo ves oscuridad, Cristo todavía puede traer luz, dirección y una nueva manera de vivir.
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