(Centro De Vida)
Escritura
Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones
¿Cuántas tormentas tendrán que pasar por nuestra vida antes de aprender que Jesús sigue teniendo el control? Una tormenta puede cambiar en un instante cuando Jesús entra en la barca. Sin embargo, el milagro más grande no siempre es que cambien nuestras circunstancias, sino que nuestro corazón finalmente reconozca quién es Jesús. Acompáñame a leer Marcos 6:51-52: “Y subió a ellos en la barca, y se calmó el viento; y ellos se asombraron en gran manera, y se maravillaban. Porque aún no habían entendido lo de los panes, por cuanto estaban endurecidos sus corazones”. Después de caminar sobre el mar y hablar a sus discípulos, Jesús subió con ellos a la barca y el viento se calmó. Durante horas habían luchado contra el viento. Habían remado con todas sus fuerzas, estaban cansados y llenos de temor. Pero cuando Jesús entró en la barca, lo que ellos no habían podido controlar se detuvo. La reacción de los discípulos fue de asombro. Sin embargo, Marcos añade un detalle sorprendente: “aún no habían entendido lo de los panes”. Los discípulos habían visto milagros, pero todavía estaban aprendiendo a confiar. Esto nos enseña algo importante: podemos estar cerca de las obras de Dios y aun así no conocer profundamente al Dios que las realiza. Es posible escuchar sermones, leer la Biblia, recibir respuestas a nuestras oraciones y experimentar la provisión de Dios, pero continuar reaccionando con temor cuando aparece una nueva dificultad. Jesús quería que sus discípulos conectaran lo que habían visto anteriormente con lo que estaban viviendo ahora. El mismo Jesús que había multiplicado los panes era el que caminaba sobre el mar. El mismo que había demostrado poder sobre la necesidad ahora demostraba autoridad sobre la naturaleza. ¿Estás aprendiendo a conocer quien es Jesús a través de lo que Él ya ha hecho en tu vida? ¿O cada dificultad te hace olvidar nuevamente su fidelidad? No te acostumbres solo a las bendiciones de Dios. Debes aprende a conocer al Dios que te bendice. Recuerda cómo te sostuvo ayer cuando enfrentes la dificultad de hoy. Si eres cristiano, no permitas que cada tormenta haga tambalear tu fe. Y tú, amigo que todavía no has confiado en Cristo: puedes continuar intentando dirigir la barca de tu vida únicamente con tus propias fuerzas, pero llegará el momento cuando descubrirás que hay situaciones que están fuera de tu control. Necesitas a Cristo. No solamente para calmar una tormenta temporal, sino para transformar tu corazón y darte salvación. Los discípulos comenzaron aquella noche luchando contra el viento, pero terminaron descubriendo algo mucho más importante: La respuesta no era una barca más fuerte, ni remar con mayor fuerza. La respuesta estaba en reconocer quién estaba con ellos. Cuando Cristo está presente, puede que todavía haya noches oscuras, pero nunca estaremos sin esperanza. No te quedes solamente admirando lo que Jesús puede hacer. Aprende a confiar en quién es Él. Dios te bendiga.
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