(Centro De Vida)
Escritura
ga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
¿Alguna vez has sentido que estás luchando solo contra situaciones que parecen no terminar? ¿Sientes que estas solo en la batalla? Puedes ser que tu estes sintiendo todas estas cosas, pero nunca estás fuera de la mirada de Jesús. Mientras luchas contra el viento, Él ya sabe dónde estás, conoce tu cansancio y puede venir en tu dirección. Marcos 6:48-50 dice: “Y viéndoles remar con gran fatiga, porque el viento les era contrario, cerca de la cuarta vigilia de la noche vino a ellos andando sobre el mar, y quería adelantárseles. Viéndole ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma, y gritaron; porque todos le veían, y se turbaron. Pero en seguida habló con ellos, y les dijo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!” Jesús vio a sus discípulos “remar con gran fatiga”. Estaban agotados, pero cuando probablemente sus fuerzas estaban llegando al límite, Jesús vino hacia ellos caminando sobre el mar. Ellos no podían verlo desde la barca, pero Jesús sí podía verlos. Cuando finalmente lo vieron acercarse, no lo reconocieron. Pensaron que era un fantasma y comenzaron a gritar de miedo. Aquello que debía producir esperanza produjo temor porque la oscuridad, el cansancio y la tormenta distorsionaron su percepción. Aquí encontramos una verdad que debe traernos esperanza, aunque muchas veces no podemos ver a Dios en medio de la prueba, Dios sí puede vernos. Jesús no siempre elimina aquello que nos asusta; muchas veces se revela a nosotros mostrando que aquello que nos amenaza está bajo sus pies. Los discípulos confundieron a Jesús con una amenaza. Muchas veces, el temor puede hacer lo mismo con nosotros. Pensamos que todo está empeorando, cuando en verdad Dios puede estar acercándose para mostrarnos algo más grande de su poder. Es muy importante ver que Jesús no comenzó calmando el viento. Primero calmó el corazón de sus discípulos con su Palabra. “¡Tened ánimo; ¡yo soy, no temáis!” Antes de cambiar las circunstancias, Jesús quería recordarles quién estaba con ellos. Y a ti ¿Qué te impide reconocer que Jesús está cerca? Escucha hoy su voz por encima del ruido de tu tormenta: “No temas”. Si eres en creyente de Jesús, tu seguridad no depende de que desaparezcan todos tus problemas, sino de saber que Cristo está contigo. Aquello que para ti parece estar sin control, está bajo la autoridad de Jesús. Amigo, si tú todavía no has confiado en Él: no confundas la invitación de Cristo con algo que debes temer. Jesús vino para salvarte. Acércate a Él con fe. Tu problema puede ser grande, pero nunca será mayor que la autoridad de Jesús. Levanta tu mirada. Jesús te ve. Conoce tu cansancio. Sabe cuánto tiempo llevas remando contra el viento. No existe una ruta más segura que venir a Cristo y confiar plenamente en Él.
Otros archivos en esta serie
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)

