(Centro De Vida)
Escritura
Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor.
¿Qué harías si no pudieras ver, pero aun así supieras hacia quién debes correr? Mateo 9:27-28 dice: Pasando Jesús de allí, le siguieron dos ciegos, dando voces y diciendo: ¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David! 28 Y llegado a la casa, vinieron a él los ciegos; y Jesús les dijo: ¿Creéis que puedo hacer esto? Ellos dijeron: Sí, Señor. La historia de estos dos ciegos comienza con una escena profundamente conmovedora. No podían ver el rostro de Jesús, no podían distinguir el camino ni contemplar sus milagros con sus propios ojos, pero sí podían oír. Y lo que habían oído acerca de Él encendió en su corazón una convicción poderosa: Jesús era su única esperanza. Aquellos hombres no se quedaron sentados lamentando su condición. Decidieron moverse detrás del Maestro, guiados no por la vista, sino por la fe. En un mundo donde la ceguera representaba limitación, dependencia y marginación, ellos se atrevieron a levantar la voz y clamar: “¡Ten misericordia de nosotros, Hijo de David!” Mateo relata que mientras Jesús seguía su camino, estos hombres lo siguieron sin poder verlo. No sabían con exactitud dónde estaba cada paso del camino, pero persistieron en su clamor. Además, al llamarlo “Hijo de David”, no solo estaban pidiendo compasión; estaban reconociendo en Jesús al Mesías prometido. Su necesidad física los llevó a una confesión espiritual profunda. Jesús entra en la casa, y los ciegos llegan hasta allí. No se rindieron en el trayecto. No dejaron de clamar cuando no recibieron una respuesta inmediata. Siguieron buscando, siguieron insistiendo, siguieron creyendo. Ahora bien. Quiero que por un momento pensemos en nosotros ¿Qué nos quiere enseñar Jesús con esta historia? Permítanme compartirles tres pensamientos acerca de esto. Primero; La fe no necesita verlo todo para seguir avanzando. Estos hombres caminaron detrás de Jesús sin vista física, pero con visión espiritual. Segundo; El clamor perseverante revela dependencia real. No se callaron ante la dificultad. Su necesidad los empujó a insistir. Tercero; Reconocer a Jesús correctamente cambia la forma de acercarnos a Él. Llamarlo “Hijo de David” revela que entendían que estaban ante alguien más que un sanador. ¿Estás dispuesto a seguir a Jesús aun cuando no entiendes todo lo que Él está haciendo? No dejes que la oscuridad de tu momento te paralice. Aunque no veas con claridad el próximo paso, sigue buscando a Jesús, sigue clamando y sigue creyendo. La fe no depende de tener todas las respuestas, sino de estar seguro de que Cristo sigue siendo el camino, incluso cuando todavía no puedes verlo con claridad.
Otros archivos en esta serie
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)
(Centro De Vida)

