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Interrogado, Pero Transformado
Cuando Jesús Se Revela Al Que Fue Rechazado
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on Mar 09, 2026
Mar 04, 2026
Duración:
00:03:33 Minutes
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Escritura

Juan 9:35–38

35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? 36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. 38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.

La historia llega a su punto más profundo y glorioso. El hombre que nació ciego ha sido interrogado, presionado, ridiculizado y finalmente expulsado por el sistema religioso. Perdió su lugar en la sinagoga, fue rechazado por aquellos que decían representar a Dios, y quedó completamente solo. Pero es precisamente allí, en el momento del rechazo humano, donde Jesús se acerca. La religión lo expulsa; Cristo lo busca. La gracia siempre encuentra a los que la religión abandona.   Juan 9:35–38 nos dice: 35 Oyó Jesús que le habían expulsado; y hallándole, le dijo: ¿Crees tú en el Hijo de Dios? 36 Respondió él y dijo: ¿Quién es, Señor, para que crea en él? 37 Le dijo Jesús: Pues le has visto, y el que habla contigo, él es. 38 Y él dijo: Creo, Señor; y le adoró.   Jesús no se acerca para debatir, sino para revelar. No le pregunta qué perdió, sino en quién cree. Esta es la primera vez que el hombre ve a Jesús con claridad espiritual. Antes había recibido la vista física; ahora recibe la revelación del Hijo de Dios. Cuando Jesús se da a conocer, el resultado no es solo fe, sino adoración. El hombre no discute, no negocia, no duda: cree y se postra.   Aquí vemos el propósito final de la salvación. No termina en un milagro, ni siquiera en un testimonio poderoso, sino en adoración rendida. La fe verdadera reconoce a Cristo como Señor. La fe salvadora no solo acepta a Jesús como sanador, sino como Dios digno de adoración y obediencia total.   Jesús siempre busca a los rechazados, a los expulsados, a los que pagaron el precio por mantenerse fieles a la verdad. Lo que la religión pierde, Cristo lo gana. Lo que el sistema desecha, el Salvador abraza.   Este devocional nos confronta con una pregunta decisiva: ¿Buscas a Jesús solo por lo que puede hacer, o lo adoras por quien Él es? La fe madura cuando dejamos de vivir para agradar a la religión y comenzamos a vivir para honrar a Cristo, aun cuando eso tenga un costo. El desafío es claro: si confesar a Cristo te lleva al rechazo, elige a Cristo. Si adorarle te cuesta comodidad, posición o aprobación, adóralo de todos modos. Vale más estar fuera del sistema con Jesús, que dentro del sistema sin Él.   El hombre fue interrogado por muchos, pero solo Jesús le reveló la verdad eterna. La religión cuestiona. Jesús transforma. La fe verdadera persevera… y termina en adoración.

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