(Centro De Vida)
Escritura
Y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos.
Continuamos con la serie Interrogado, pero transformado. En este devocional, el enfoque ya no está en el hombre que fue sanado, sino en sus padres. Ellos son llamados ante las autoridades religiosas con la intención de confirmar o desacreditar el milagro. Los padres no niegan los hechos: reconocen que es su hijo y que nació ciego. Sin embargo, cuando se trata de hablar de Jesús, el temor los lleva al silencio. El miedo al rechazo religioso produce un testimonio incompleto y una fe que se esconde. Juan 9:19–23 nos dice: “Y les preguntaron, diciendo: ¿Es este vuestro hijo, el que vosotros decís que nació ciego? ¿Cómo, pues, ve ahora? Sus padres respondieron y les dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, y que nació ciego; pero cómo vea ahora, no lo sabemos; o quién le haya abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos; edad tiene, preguntadle a él; él hablará por sí mismo. Esto dijeron sus padres, porque tenían miedo de los judíos…” Los padres dicen la verdad, pero solo hasta donde se sienten seguros. Confirman el milagro en parte, pero evitan cualquier declaración que los vincule con Jesús. El texto bíblico deja claro el motivo: tenían miedo. Los líderes ya habían decretado que cualquiera que confesara que Jesús era el Mesías sería expulsado de la sinagoga. Para ellos, el costo social, religioso y familiar parecía demasiado alto. Aquí vemos cómo el temor puede silenciar el testimonio. No se trata de ignorancia, sino de una decisión consciente de callar para evitar consecuencias. Esto nos recuerda a Pedro, quien negó conocer a Jesús no por falta de amor, sino por temor. El temor a los hombres sigue siendo una trampa espiritual que paraliza la fe y debilita el testimonio. Este pasaje nos confronta personalmente. ¿El temor te ha hecho callar lo que Dios ha hecho en tu vida? Cada creyente es llamado a confesar públicamente su fe, aun cuando haya rechazo o pérdida. La fidelidad a Cristo siempre tiene mayor valor que la aprobación humana. Pide a Dios un corazón valiente, que confiese la verdad con amor y firmeza. Un testimonio silencioso por miedo nunca glorifica a Dios, pero una fe confesada con valentía siempre honra a Cristo.
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