Copyright 2016-2019 Lifeword
Un Minuto De Vida
Sirvo, Luego, Sufro
Pastor - Dagoberto Deza
(Iglesia Bautista La Familia De Dios )
Aired on Abr 24, 2026
Abr 24, 2026
Duración:
00:05:44 Minutes
Vistas:
1

Escritura

2 Timoteo 4:5

Pero tú, Timoteo, mantén la calma en todo momento, soporta los sufrimientos y anuncia siempre la buena noticia. Haz bien tu trabajo.

Lo que le voy a contarle no es una queja, si no, una interrogante. Cuando solo era un cristiano común y corriente, mi vida iba bien, luego que decidí servirle a mi Dios, mi vida se ha vuelto muy complicada. ¿Por qué me pasa esto? Gracias por su pregunta. Ya hasta me da temor responder esta pregunta. Cuando el apóstol Pablo encomendó a Timoteo a la obra, le preocupaba justamente eso, el temía que Timoteo se desanimara de servir a Dios, ¿Por qué? Porque sabía que Timoteo iba a ser probado, por eso le escribe diciéndole: “Pero tú, Timoteo, mantén la calma en todo momento, soporta los sufrimientos y anuncia siempre la buena noticia. Haz bien tu trabajo”. Yo no voy a ser tan necio de decir que todo pastor debe vivir sufriendo y pasando necesidades o enfermedades, no, eso no, pero, si le voy a decir que todo pastor debe estar preparado para sufrir, porque si algo está garantizado en un servidor de Dios, son, las pruebas constantes, llámese, persecuciones, desprecios, burlas, calumnias, acusaciones, etc. etc. y lo peculiar de esto, es que el Señor nos dice que en lugar de asombrarnos, lo que debemos hacer es alegrarnos, Jesús lo dijo así: “Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias”. Nuestro maestro nunca nos enviará a la obra sin decirnos la verdad de todo, por supuesto que se va a sufrir, pero, si se sufre por causa de Cristo, que mayor honor se puede pedir. Esa es la razón de la dicha. No le recomiendo que piense ni si quiera en dejar su ministerio, a menos que usted nunca haya sido un llamado para el servicio, alguien le dijo a Cristo: quiero servirte, pero déjame arreglar unos asuntos “Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios”. servir al Señor no es un juego, no es un proyecto nuevo e interesante en donde está asegurada una jubilación, no, sino, en, servir a tu maestro hasta que un día a portas de partir, puedas decir como dijo el apóstol Pablo: “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe”. No creamos que nuestro Señor Jesús no está pendiente de todo lo que uno pasa, Él sabe muy bien lo que pasamos, hebreos 4:15, dice así: “El diablo le puso a Jesús las mismas trampas que nos pone a nosotros para hacernos pecar, sólo que Jesús nunca pecó. Pero, él puede entender cuanto nos resulta difícil obedecer a Dios”. Nadie que sirva a Dios, puede creer que Satanás no va a ser todo lo posible para acabar con su ministerio, que las huestes espirituales de Satanás, no van a atacarnos con todas sus armas, porque si alguien cree que eso no va a pasar, entonces, es un iluso, porque la Biblia dice: “…para que Satanás no tome ventaja sobre nosotros, pues no ignoramos sus planes”. Si usted ignora los planes que Satanás tiene para usted, entonces, está negando la afirmación de Dios, la Biblia dice: “El avisado ve el mal y se aparta…”  Es cierto que el servidor de Dios se sostiene en el poder de Cristo, Él es el único que nos defiende y con Él, estamos protegidos, pero, si somos necios y decidimos mal, fracasaremos. La Biblia nos dice: “Nuestra alma espera en el SEÑOR; él es nuestra ayuda y nuestro escudo”. Una pregunta: ¿Usted se enlistó en el servicio de Dios, para ganar plata? ¿o para sacar provecho con las personas? Conocí un joven que el segundo día que fue levantado como pastor auxiliar, le dijo a una hermana de su iglesia: “Ahora soy pastor, no me vas a rechazar para que seas mi enamorada” si usted se enlisto por todo lo anterior, ¿Por qué mejor no escogió servir a un rey terrenal? Ahí aseguraba todas sus ambiciones. Le voy a decir algo: Tal es el maestro, tal es el discípulo, la Biblia nos dice: “El discípulo no es más que su maestro…Bástale al discípulo ser como su maestro, y al siervo como su señor”. Ahora sabe lo que le espera como servidor de Dios. Pero, no se asuste, ni se preocupe demasiado, usted tiene un Señor que venció a la muerte y siendo usted su discípulo, también le corresponde ese destino, Cristo lo protegerá, lo cuidará, y con toda seguridad, lo llevara a vivir con Él, y cuándo sus ojitos se estén para cerrarse, entonces, escuchara una voz, casi musicalmente, que le dirá: “Bien, buen siervo y fiel, entra al gozo de tu Señor” ¡¡QUE DIOS ME LOS BENDIGA!!

Otros archivos en esta serie