(ABMA Honduras)
Escritura
1 El joven Samuel ministraba a Jehová en presencia de Elí; y la palabra de Jehová escaseaba en aquellos días; no había visión con frecuencia. 2 Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, 3 Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, 4 Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí.
Aquí tenemos un llamado directo de parte de Dios, un jovencito llamado Samuel había crecido en el templo y educado por el sacerdote Elí. Aparentemente tenía un enorme conocimiento de Dios para su edad, pero no había tenido el llamado directo de parte de Dios, dice la palabra que en ese momento Jehová le comenzó a llamar y porque digo que no había tenido un llamado directo, porque si seguimos leyendo la historia, Elí va a darse cuenta de que Jehová llamó por tres veces a Samuel y Samuel confundió el llamado de Dios. Dice la palabra que cuando Samuel escuchaba, el llamado de Dios corría hacia donde Eli, y le preguntaba qué quieres, para que me llamas, pues Samuel no podía identificar la voz de Dios. Aún no había tenido un encuentro directo con Dios, por lo tanto, se confundía. Muchas veces nosotros al igual que Samuel confundimos el llamado de Dios. El nos llama, busca y nos habla y eso nos confunde, tomamos rumbos diferentes, creemos que lo que estamos sintiendo viene de otros lugares y Samuel fue en tres ocasiones donde Elí a preguntarle ¿que necesitas? Sorprendido le responde en las tres ocasiones; yo no te he llamado, no te he hablado, quizás te fuiste soñando, quizá estás alucinando algo; sin embargo, lo que estabas oyendo era el llamado de Dios en su vida. Amigo, ¿cuántas veces Dios te ha llamado? ¿Cuántas veces te has resistido al llamado de Dios? o ¿cuántas veces has equivocado el llamado de Dios? muchas personas hoy en día la gente entienden quien les habla, pero hace caso omiso al llamado o simplemente ponen su atención a otro lugar sus oídos, pues quieren mejor evitar el llamado de Dios. Samuel todavía no puede atender el llamado de Dios. Elí le dio una recomendación y le dijo: Ya entiendo lo que está pasando, quien te está llamando es Jehová y si otra vez escuchas la voz, dile habla porque tu siervo escucha, esa es la respuesta que debe darle al llamado que Dios está haciendo aquí, dime qué es lo que quieres a mis oídos espirituales. Oír la voz de Dios y responderle. Aquí habla porque si escucha porque Dios tiene un propósito para tu vida, quizá hay necesidad de Dios en algún lugar y Dios quiere usarte para que lleves su palabra y por eso que Dios te está llamando. Ahora no ignores el llamado de Dios que quiere tener una relación cercana contigo. Te Invito a decirle a Dios: Habla porque tu siervo oye.
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