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Un Minuto De Vida
Tropecé De Nuevo Con La Misma Piedra
Pastor - Dagoberto Deza
(Iglesia Bautista La Familia De Dios )
Aired on Jun 19, 2026
Jun 12, 2026
Duración:
00:05:45 Minutes
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Escritura

Juan 8:10-11

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor. Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

¿Por qué cuando me arrepiento, luego vuelvo a caer en el mismo pecado? Gracias por su pregunta. Lo que pasa es que el mundo religioso ha diseñado un arrepentimiento solo de confesión, (esto es el mayor engaño de Satanás) mejor dicho, si confiesas lo que has hecho entonces, te impongo un castigo o una penitencia, y luego que la cumplas, puedes seguir con tu vida como la estabas haciendo. Sin ningún cambio. Pues, eso no es lo que enseñó Jesús cuando le trajeron a la mujer adultera para apedrearla por su pecado, después de algunas discusiones con los fariseos, Jesús le dijo a la mujer: “Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: Ninguno, Señor…Ni yo te condeno; vete, y no peques más”. La mujer nunca confesó su pecado, pero, Jesús vio su arrepentimiento y eso fue suficiente para perdonarla, pero le recalco, “no peques más” mejor dicho, ahora cambia. Recuerde, uno puede confesar sin estar arrepentido. Usted puede decir, “pero la Biblia nos dice: “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados…” Si, pero, esa confesión debe ser el resultado de un arrepentimiento verdadero. el Salmo dice: “…oh Dios, tu no desprecias al corazón quebrantado y arrepentido”. Ahora, ya casi nadie se arrepiente de la manera bíblica, la mayoría se salta “el corazón quebrantado” y pasa de frente a confesar, y entonces, ese pecado, jamás será perdonado por Dios, “porque Dios no puede ser burlado”, los religiosos creen que han encontrado la solución a todo, con ese acto, no, “Dios no puede ser engañado” Por eso es que las personas nunca cambian, vienen a los servicios, escuchan el mensaje, saludan y se van.  Dios no desea eso, Él desea que sus hijos se involucren en su santidad, ¿acaso cree que, si usted confiesa, automáticamente Dios envía una fuerza espiritual del cielo y todo su cuerpo se sacude como una lavadora y al final todo queda limpio? no, hermano, usted tiene que intervenir en el cambio, Dios respeta sus decisiones, y espera que ese arrepentimiento y confesión, tenga frutos, por eso existe un verso que dice: “Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja halla perdón”. ¿Lo entendió? “Lo deja”, eso implica una voluntad de cambio. No se puede continuar con la vida como si nada hubiese pasado, el cristiano tiene que aprender a arrepentirse correctamente, esto hace que se asuma con toda responsabilidad y entonces, se produce la restitución de la falta, porque sin restitución no existe arrepentimiento, la Biblia está llena de versos donde se enseña que el que comete un mal, debe restituir, y aun, más, la restitución, debería ser superior a la falta. Éxodo nos dice: “Si alguno roba un buey o una oveja, y lo mata o vende, pagará cinco bueyes por el buey y cuatro ovejas por la oveja”. Cuando el cristiano está arrepentido, no niega el pecado, ni lo justifica, solo lo asume y, asume sus consecuencias, es por eso que Dios nos pide que confesemos, a eso yo le llamo, “EL INSTINTO DE SUPERVIVENCIA ESPIRITUAL” que consiste en que una persona no puede vivir con algo que le hace daño, con el tiempo el cuerpo, la mente o el espíritu lo rechaza, el instinto de conservación, rechaza todo lo que hace daño, y mientras más duela, más pronto se dejará, esa es la clave de la madurez. Por eso Jesús le dijo a la mujer: “…vete, y no peques más”. ¿acaso creen ustedes que Jesús se refería a que la mujer ya no peque más nunca? No, yo dudo que se refería a eso, porque el mismo Jesús sabía que “todos somos pecadores y que no hay justo ni aun uno” Jesús le estaba diciendo, “no peques más” en ese pecado especifico por el que la estaban condenando, como diciéndole, “ya supéralo, mira a donde te ha llevado esa vida…”, y estoy seguro que no volvió a cometerlo. Para dejar un pecado especifico, la clave es que te duela y entonces, decidir, no repetir ese pecado, (Que lindo sería que sea en todos) pero, la realidad es otra. Para terminar: Cuando nos arrepentimos deberíamos sentirnos, mal, avergonzados, e impotentes por no tener la fuerza para detener el pecado, y si no tenemos esa convicción, mejor no perdamos el tiempo haciendo una oración que no será escuchada. Por último, si esta arrepentida, crea que Dios la perdonó y la limpió, no le haga caso a su corazón, “porque engañoso es el corazón”. ¡¡QUE DIOS ME LOS BENDIGA!!

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