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Los Milagros De Jesús
Cuando Jesús entra donde todos Han Perdido La Esperanza
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on May 11, 2026
May 02, 2026
Duración:
00:03:31 Minutes
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Escritura

Mateo 9:23-26

Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.

Introducción: ¿Qué sucede cuando Jesús entra en un lugar donde todos ya dieron por terminado el caso? ¿Qué pasa cuando la voz del Maestro se levanta en medio del ruido de la tristeza, la incredulidad y el lamento?   La historia ahora avanza hacia la casa de Jairo. Allí ya no hay expectativa, sino ambiente de funeral. La casa está llena de gente que llora, de músicos que anuncian duelo y de un sentimiento general de final irreversible. Todo alrededor parece decir que ya no hay nada que hacer. Pero cuando Jesús llega, su presencia cambia la atmósfera. Donde otros ven un final cerrado, Él aún tiene la última palabra.   Mateo 9:23-26 dice: Al entrar Jesús en la casa del principal, viendo a los que tocaban flautas, y la gente que hacía alboroto, 24 les dijo: Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme. Y se burlaban de él. 25 Pero cuando la gente había sido echada fuera, entró, y tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. 26 Y se difundió la fama de esto por toda aquella tierra.   Aquí vemos la escena típica de un funeral: ruido, llanto y resignación. Entonces Jesús declara: “Apartaos, porque la niña no está muerta, sino duerme.” La reacción de la multitud es reveladora: se burlaban de Él.   Después que la gente fue sacada, Jesús entró, tomó de la mano a la niña, y ella se levantó. El milagro fue tan impactante que la noticia se difundió por toda aquella tierra.   ¿Qué nos quiere enseñar Jesús en este pasaje? Primero; Jesús nos enseña que él no se somete al ambiente de incredulidad. La burla de la multitud no detuvo su poder. La incredulidad humana nunca limita la autoridad de Cristo.   Segundo; Donde Jesús entra, la muerte no tiene la última palabra. Tomó a la niña de la mano y la levantó. Su toque trae vida donde todo parecía terminado.   Tercero; A veces hay que sacar el ruido para escuchar la voz de Dios. El alboroto de la casa no combinaba con la obra que Jesús estaba a punto de hacer.   ¿Le estás dando a Jesús lugar en las áreas de tu vida donde otros ya perdieron la esperanza? Saca de tu corazón las voces que solo alimentan temor, resignación e incredulidad. Deja que Jesús entre en ese espacio doloroso que parece sin solución. Allí donde todos ven un final, Él puede traer vida, restauración y un nuevo comienzo. Su mano aún sigue levantando lo que parecía perdido.

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