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Los Milagros De Jesús
Sanación De La Mujer Con Flujo De Sangre – Parte 2
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on Abr 27, 2026
Abr 07, 2026
Duración:
00:03:59 Minutes
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Escritura

Lucas 8:45-48

“Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.

¿Qué harías si al recibir un milagro Jesús te pide que salgas de la multitud para que cuentes tu experiencia? ¿Te atreverías a confesar públicamente que necesitabas desesperadamente su ayuda? La mujer del relato anterior ya había sido sanada. Su plan probablemente era retirarse discretamente y continuar su vida en silencio. Pero Jesús tenía otro propósito para ella. Él no solo quería sanarla físicamente; también quería restaurar su dignidad y convertir su historia en testimonio.   Lucas 8:45-48 dice: “Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? 46 Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. 47 Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. 48 Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz”.   Jesús se detuvo y preguntó: “¿Quién es el que me ha tocado?” Los discípulos se sorprendieron, porque muchas personas estaban empujando y tocándolo. Pero Jesús sabía que algo diferente había sucedido. Él dijo: “Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.”   La mujer, al darse cuenta de que no podía permanecer oculta, se acercó temblando y se postró delante de Él. Y delante de toda la multitud explicó por qué lo había tocado y cómo había sido sanada al instante. Entonces Jesús pronunció palabras que transformaron su identidad: “Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz.”   Quiero que por favor te detengas y reflexiona en estas tres cosas: Primero; No todos los que están cerca de Jesús experimentan su poder. Muchos lo tocaban, pero solo una persona lo tocó con fe verdadera.   Segundo; Jesús restaura públicamente lo que la vida había avergonzado. Durante años esta mujer vivió escondida. Ahora Jesús la llama “hija”, devolviéndole honor y pertenencia.   Tercero; La fe verdadera produce paz interior. No solo recibió sanidad física. También recibió una nueva identidad y una paz que transformó su vida.   Mi hermano, mi amigo. No guardes en silencio lo que Dios ha hecho en tu vida. Permite que tu historia se convierta en un testimonio que inspire a otros a confiar en Cristo. Cuando tu fe se hace visible, no solo fortalece tu relación con Dios, sino que también puede abrir el camino para que otros se acerquen a Él.

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