(Centro De Vida)
Escritura
Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. 32 Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. 33 Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. 34 Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos. 35 Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo.
Cuando Jesús transforma una vida, el cambio es tan profundo que todos lo notan. El hombre que vivía entre las tumbas del cementerio, dominado por demonios, ahora está sentado, vestido y en su sano juicio sentado a los pies de Jesús. El contraste es radical. Este milagro nos recuerda que Jesús no hace reparaciones superficiales. Él restaura completamente. Lucas 8:30-35 dice: “Y le preguntó Jesús, diciendo: ¿Cómo te llamas? Y él dijo: Legión. Porque muchos demonios habían entrado en él. 31 Y le rogaban que no los mandase ir al abismo. 32 Había allí un hato de muchos cerdos que pacían en el monte; y le rogaron que los dejase entrar en ellos; y les dio permiso. 33 Y los demonios, salidos del hombre, entraron en los cerdos; y el hato se precipitó por un despeñadero al lago, y se ahogó. 34 Y los que apacentaban los cerdos, cuando vieron lo que había acontecido, huyeron, y yendo dieron aviso en la ciudad y por los campos. 35 Y salieron a ver lo que había sucedido; y vinieron a Jesús, y hallaron al hombre de quien habían salido los demonios, sentado a los pies de Jesús, vestido, y en su cabal juicio; y tuvieron miedo”. Jesús pregunta al demonio: ¿Cuál es tu nombre? La respuesta es “Legión”, indicando que muchos demonios habían tomado la vida de este hombre. Los demonios le ruegan a Jesús que no los envíe al abismo y le piden entrar en una manada de cerdos que está cerca. Jesús lo permite, y los demonios entran en los cerdos, los cuales se precipitan por un despeñadero hacia el lago y mueren. Hay tres cosas impresionantes que podemos resaltar de este pasaje: Primero; Jesús libera completamente a este hombre. No hubo un proceso largo ni complicado. Cuando Jesús interviene, el poder del mal pierde su dominio. Segundo; La restauración de Dios devuelve la dignidad. Antes el hombre estaba desnudo y fuera de sí; ahora está vestido y tranquilo. Jesús restauró su mente, su dignidad y su humanidad. Tercero; El poder de Dios produce asombro, Pero también temor. La gente se llenó de temor. ¿Por qué? Porque el poder de Cristo confronta la realidad espiritual que muchas personas prefieren ignorar. A lo mejor tú te encuentras luchando con muchas cosas en tu vida, y has perdido todo esperanza. permíteme preguntarte algo: ¿Le has dado la oportunidad a Jesús para que él pueda transformar tu vida? No te conformes con cambios superficiales. Permite que Jesús transforme tu mente, tus hábitos, tus relaciones y tu propósito. La verdadera libertad comienza cuando dejamos que Él gobierne toda nuestra vida.
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