(Centro De Vida)
Escritura
Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. 28 Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. 29 (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.)
Hay historias en la Biblia que nos muestran hasta dónde puede caer una persona, y hasta dónde puede llegar la gracia de Dios. El encuentro de Jesús con el endemoniado gadareno es una de esas maravillosas historias. Este hombre vivía en un estado que parecía irremediable: poseído por muchos demonios, aislado de la sociedad, viviendo entre los sepulcros. Nadie podía ayudarlo. Nadie podía controlarlo. Nadie podía restaurarlo. Pero cuando Jesús llega a aquella región, todo cambia. Porque cuando Jesús aparece, incluso las vidas más destruidas por el pecado y la maldad tienen esperanza. Lucas 8:26-29 dice: Y arribaron a la tierra de los gadarenos, que está en la ribera opuesta a Galilea. 27 Al llegar él a tierra, vino a su encuentro un hombre de la ciudad, endemoniado desde hacía mucho tiempo; y no vestía ropa, ni moraba en casa, sino en los sepulcros. 28 Este, al ver a Jesús, lanzó un gran grito, y postrándose a sus pies exclamó a gran voz: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te ruego que no me atormentes. 29 (Porque mandaba al espíritu inmundo que saliese del hombre, pues hacía mucho tiempo que se había apoderado de él; y le ataban con cadenas y grillos, pero rompiendo las cadenas, era impelido por el demonio a los desiertos.) Al Observar este pasaje, podemos ver que Lucas describe su condición con detalles impactantes: Hacía mucho tiempo que no vestía ropa, No vivía en una casa, sino entre los sepulcros, Había sido encadenado muchas veces, pero rompía las cadenas y era impulsado por los demonios al desierto. Era un hombre totalmente dominado por fuerzas que él no podía controlar. Cuando ve a Jesús, grita y se postra delante de Él. Los demonios reconocen la autoridad de Cristo y temen su poder. Aquí se nos revela varias verdades profundas: Primero; El enemigo busca destruir la vida del ser humano. El estado de este hombre refleja el propósito del enemigo: aislar, degradar y destruir. Segundo; Jesús se acerca a quienes todos han rechazado. Mientras la sociedad había perdido toda posibilidad de restauración, Jesús cruzó el mar para encontrarse con él. Tercero; El poder de Cristo es superior a cualquier fuerza espiritual. Los demonios temblaron ante la presencia de Jesús. Aquello que nadie pudo controlar, Jesús lo confrontó con autoridad. Permítanme hacerles esta pregunta: ¿Hay áreas de tu vida que están fuera de control y que nadie ha podido cambiar? Permite que Jesús entre en las áreas más oscuras de tu vida. A él lo le asusta tu pasado ni tu condición. Así como cruzó el mar para encontrar a este hombre, también está dispuesto a entrar en tu historia y comenzar una transformación real.
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