Copyright 2016-2019 Lifeword
Los Milagros De Jesús
Jesús Calma La Tempestad – Parte 1
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on Mar 16, 2026
Mar 13, 2026
Duración:
00:03:48 Minutes
Vistas:
0

Escritura

Mateo 8:23-27

Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?

Después de un pequeño paréntesis que hicimos, ahora continuamos con nuestra serie “Los milagros de Jesús”.  Hoy en día, con tan solo un clic, podemos saber si lloverá por la tarde, si un huracán se aproxima o si debemos quedarnos en casa. Existen satélites, aplicaciones móviles y sistemas de alerta que nos ayudan a prepararnos ante cualquier cambio climático. Pero en los tiempos bíblicos, no había forma de saber qué vendría. No había una notificación, no había una advertencia, tampoco una alarma y las tormentas llegaban sin aviso.   Mateo 8:23-27 dice: Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. 24 Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: ¿Qué hombre es este, que aun los vientos y el mar le obedecen?   En nuestro pasaje, Observamos que los discípulos obedecieron a Jesús, subieron con Él a la barca, y sin ningún tipo de advertencia, pero una gran tormenta los sorprendió. La escena nos recuerda que en la vida, no todas las tormentas se ven venir, pero la presencia de Jesús sigue siendo nuestra mayor seguridad.   Las tormentas pueden aparecer aun cuando obedecemos a Jesús. Los discípulos estaban siguiendo a Jesús. Pero, Su presencia no evitó la tormenta, pero aseguró su compañía en medio de ella. La vida no siempre nos avisa cuándo vendrá el dolor. A diferencia del clima en estos tiempos moderno, las dificultades, las crisis del alma llegan sin notificación previa: una pérdida, una traición, una enfermedad, una caída.   No hay alerta, pero Dios no está dormido ante nuestro sufrimiento. Nuestra reacción en la tormenta revela la profundidad de nuestra fe. Los discípulos sabían a quién acudir. Su clamor fue sencillo pero asombroso: “¡Sálvanos!”. Aquí podemos ver que Jesús no busca oraciones elocuentes, sino corazones sinceros que lo reconozcan como Salvador.   ¿En que estas poniendo tu confianza el día de hoy? ¿Estás confiando más en la tecnología que en la presencia de Jesús? La próxima vez que sientas que la tormenta te sorprende, recuerda que, aunque hoy hay pronósticos y advertencias para el clima, las tormentas internas no avisan. Mantente cerca de Jesús. Que tu seguridad no dependa de lo que sabes, sino de a quién llevas contigo en la barca.

Otros archivos en esta serie