Copyright 2016-2019 Lifeword
Un Minuto De Vida
Como Tratar Con La Calumnia
Pastor - Dagoberto Deza
(Iglesia Bautista La Familia De Dios )
Aired on Ago 28, 2026
Ago 12, 2026
Duración:
00:05:04 Minutes
Vistas:
0

Escritura

2 Corintios 10:9

No quiero dar la impresión de que trato de asustarlos con mis cartas, pues algunos están diciendo: "Sus cartas son duras y fuertes, pero él en persona no impresiona a nadie, y como orador es un fracasado.

Antes de ser cristiano cometí muchos errores, pero ¿Porque hay hermanos en la iglesia, que viven “regando maliciosamente” mi historia pasada a todo el que se me acerca? ¿Qué buscan? Y ¿Cómo debo reaccionar? Gracias por su pregunta. Algo que se ve mucho en el NT es a los apóstoles enseñando y exhortando sobre la envidia, los celos y las contiendas, pues, son emociones difíciles de controlar. ¿Eso quiere decir que el cristianismo es una farsa? No, si no que el cristiano es un ser que tiene que transformarse poco a poco a la imagen de Cristo, pero, eso requiere tiempo. En la iglesia de Corinto se formaban grupos y competían entre ellos carnalmente, el apóstol Pablo tuvo que decirles: “Porque uno dice: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro dice: Yo soy de Apolos, ¿no se dan cuenta que sois carnales?” Lo preocupante es que, en estos últimos tiempos, se están viendo lideres, con esas características. El apóstol Pablo lo sabía muy bien. Cuando el empezaba una obra, se quedaba un tiempo en ese lugar, luego se iba para empezar otras iglesias locales, y los lideres que se quedaban, a veces no se comportaban como debían hacerlo, eso le acarreaba muchos problemas al apóstol, porque esos lideres que dejaba, con el tiempo, y tal vez por celos, empezaban a hablar mal de él. Por eso él tuvo que escribirles una carta en donde les decía así: “Ahora yo, Pablo, les ruego con la ternura y bondad de Cristo, aunque me he enterado de que piensan que soy tímido en persona y valiente solo cuando escribo desde lejos”. Los hermanos hablaban a sus espaldas del apóstol, diciendo que él era un hipócrita, por eso, Pablo continúa escribiéndoles de esta manera: “No quiero dar la impresión de que trato de asustarlos con mis cartas, pues algunos están diciendo: "Sus cartas son duras y fuertes, pero él en persona no impresiona a nadie, y como orador es un fracasado." Pablo reconoció que había entre ellos falsos cristianos, y por eso, tuvo que escribir de esos lideres: “Porque éstos son falsos apóstoles, obreros fraudulentos…”. Así que mi querido hermano, yo sé (en carne propia) por lo que usted pasa, cuantas veces he pasado y sigo pasando por esas situaciones, pero he aprendido a entender a esas personas, ¿Quién sabe si han pasado por tantas frustraciones en su niñez? abandono psicológico, violencia familiar encubierta, han tenido madres posesivas o padre violentos y abusivos, etc. en fin, no se les es difícil odiar a alguien al que ellos confundan como su agresor de la infancia. En el fondo se sienten las víctimas. Yo me imagino a los hermanos mirando a al apóstol Pablo recién convertido, y tal vez escuchando que muchos hablaban a sus espaldas, “ahí está uno de los asesinos de Esteban” y otros más atrevidos, dirían, es un hipócrita, porque Pablo, sí que había sido violento en su vida pasada, la Biblia nos dice: “Mientras tanto, Saulo seguía maltratando a los miembros de la iglesia. Entraba en las casas, sacaba por la fuerza a hombres y a mujeres, y los encerraba en la cárcel”. Seguramente (ya convertido) Pablo les decía a solas a los hermanos, “perdónenme, lo hice por ignorancia”. Y seguro que otros no le creían. Porque, Pablo, hasta el final de sus días no fue aceptado por todos, ni aun fue aceptado por los otros apóstoles. ¿Qué debería de hacer usted hermano? Pues, es, vivir una vida en obediencia a Dios, la Biblia nos dice: “…para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean avergonzados los que calumnian, al ver vuestra buena conducta en Cristo”. Que el resentimiento no lo paralice hermano, busque comprender a los que os persiguen, ¿tal vez tienen algún dolor interior que no pueden sacar, hay todavía en ellos, una herida psicológica que sigue sangrando, por eso, nunca olvidemos las palabras del apóstol: “…son niños, y viven todavía en la carne”. ¡¡QUÉ DIOS ME LOS BENDIGA!!  

Otros archivos en esta serie