(Centro De Vida)
Escritura
Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata agagueo, y lo honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él. 2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba. 3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey? 4 Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío.
¿Alguna vez te has sentido como el único que quiere hacer lo correcto? ¿Alguna vez te ha tocado defender tus principios cristianos mientras todos los demás hacen lo contrario? Recuerdo cuando estudiaba en un colegio cristiano, y una de mis compañeras iba a cumplir 15 años y me invito a su fiesta, yo no sentía deseos de ir, pero ella me insistió y termine hiendo. Le dije a mi papá que me llevara. Ella me había expresado que su familia era cristiana, que sería una celebración de acción de gracias. Pero mi papá me dijo: Mariana, yo te puedo llevar, pero debes saber que ahí habrá música que no honra a Dios, habrá vivida y no será soda. Yo le dije: papá, ella me ha dicho que toda su familia es creyente. No creo que hagan cosas incorrectas como hijos de Dios. Cuando llegamos al lugar, tristemente no era lo que ella me había dicho; había licor, había música de reguetón y todos bailando, estuvimos ahí unos 30 minutos y cuando sirvieron la comida, mi papá y yo nos pusimos a orar por los alimentos y las personas que estaban junto a nuestra mesa nos quedaron viendo como que éramos seres extraños. ¿Por qué cuento esto? Porque, uno de los desafíos más grandes que vamos a tener como jóvenes cristianos es mantenernos firme cuando la mayoría piensa diferente ya sea en la escuela, en la universidad o incluso entre amigos, puede haber presión para ceder y adaptarse. Sin embargo, la historia de Mardoqueo nos muestra que la verdadera integridad se demuestra cuando decidimos hacer lo correcto, aunque estemos solos. Ester 3:1-4 dice: “Después de estas cosas el rey Asuero engrandeció a Amán hijo de Hamedata agagueo, y lo honró, y puso su silla sobre todos los príncipes que estaban con él. 2 Y todos los siervos del rey que estaban a la puerta del rey se arrodillaban y se inclinaban ante Amán, porque así lo había mandado el rey; pero Mardoqueo ni se arrodillaba ni se humillaba. 3 Y los siervos del rey que estaban a la puerta preguntaron a Mardoqueo: ¿Por qué traspasas el mandamiento del rey? 4 Aconteció que hablándole cada día de esta manera, y no escuchándolos él, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo se mantendría firme en su dicho; porque ya él les había declarado que era judío”. Al observar este pasaje, vemos que el rey Asuero promovió a Amán, dándole una posición muy alta en el reino. Como señal de respeto, el rey ordenó que todos los siervos del palacio se inclinaran ante él. Todos obedecían la orden del rey… excepto Mardoqueo. Los demás siervos comenzaron a preguntarle por qué no obedecía la orden. Día tras día insistían, tratando de convencerlo de que se inclinara. Pero Mardoqueo se mantuvo firme en su decisión. La actitud de Mardoqueo revela una convicción profunda. Para él, inclinarse ante Amán significaba comprometer sus principios y su fe. Aunque todos los demás obedecían, Mardoqueo decidió mantenerse fiel a lo que creía correcto. La integridad no se demuestra cuando es fácil hacer lo correcto, sino cuando hacerlo puede traer presión, críticas o rechazo. Dios busca personas que tengan convicciones firmes, incluso cuando eso significa caminar contra la corriente. Se que muchos jóvenes enfrentan presiones similares hoy, lo digo porque yo misma lo he vivido: presiones de los amigos que se burlan de la fe, ambientes donde se normaliza lo incorrecto y presión para hacer cosas que sabemos que no agradan a Dios En esos momentos debemos recordar algo importante: no siempre la mayoría tiene la razón. Dios busca jóvenes que se mantengan firmes como Mardoqueo. Tal vez seas el único en tu clase que decide vivir para Dios. Tal vez seas el único que se niega a participar en algo incorrecto. Pero nunca olvides esto: una persona firme puede marcar una gran diferencia. Dios honra a quienes deciden mantenerse fieles, incluso cuando parecen estar solos.
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