Escritura
Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.
¿Recuerda usted lo que sentía cuando era niño y se acercaba su cumpleaños? Se sentía emocionado y ansioso. Tenía la certeza de que recibiría regalos y otros obsequios. Pero algunas cosas serían una sorpresa. Los cumpleaños combinan seguridad y expectación. ¡Así es también con la fe! La fe es la convicción basada en las experiencias pasadas de que, con toda seguridad, Dios nos dará nuevas sorpresas. Es muy importante poder ver que dos palabras describen nuestra fe: confianza y certeza. Estas dos cualidades necesitan un punto inicial y final seguros. El punto inicial de la fe es creer en el carácter de Dios: Él es quien dice ser que es. El punto final es creer en las promesas de Dios: El hará lo que dice. Cuando creemos que Dios cumplirá sus promesas, a pesar de que todavía no las vemos hechas, mostramos verdadera fe
