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¿Y que si no lo hago?
El Precio De Ignorar La Voz De Dios
Wendy Carolina Escobar
(Centro De Vida)
Aired on Abr 01, 2025
Abr 01, 2025
Duración:
00:05:02 Minutes
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Escritura

Génesis 2:16-17

Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Dios, a través de su palabra nos da instrucciones claras que son para nuestro bien. Pero muchas veces nos preguntamos ¿Y qué pasa si no lo hago? Desde el principio, la humanidad ha luchado con la tentación de ir en contra de la voz de Dios. Adán y Eva fueron los primeros en enfrentar esta decisión, y su desobediencia trajo consigo consecuencias que aún afectan a la humanidad. Génesis 2:16-17 dice: Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás. En el huerto del Edén, Adán y Eva recibieron una instrucción clara. Dios les dice que podían comer de todos los árboles, excepto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Su advertencia fue: El día que de él coman, ciertamente morirán. En Génesis 3:1-5 Se nos describe la tentación. La serpiente (Satanás) siembra la duda en el corazón de Eva al tergiversar la palabra de Dios. Le hace creer que en realidad, no sufrirían consecuencias negativas, sino que serían como Dios. Luego en Génesis 3:6-7 Vemos la desobediencia. Adán y Eva cedieron a la tentación. Comieron del fruto prohibido, ignorando por completo la voz de Dios. Pero, inmediatamente se dan cuenta que están desnudos. Esto simboliza la vergüenza y la ruptura espiritual que había ocurrido. ¿Qué ocurre después? Lo que ocurre lo encontramos en Génesis 3:8-19 donde vemos el Juicio Divino. Dios pronuncia las consecuencias para la serpiente, para la mujer y para el hombre. Déjame decirte que el precio de ignorar la voz de Dios incluye dolor, afán y, finalmente, la muerte. Adán y Eva ignoraron deliberadamente la instrucción de Dios y en dejarse llevar por la tentación de “ser como Dios”. Esta actitud revela que, en el fondo, hay una rebeldía interna y una desconfianza hacia el carácter amoroso del Señor. Imagina que alguien va conduciendo en una carretera de montaña y se encuentra con un enorme letrero que dice: “¡Cuidado, camino cerrado por derrumbe!” Este aviso no está allí para arruinar tu viaje, sino para advertir que su continúas avanzando podría ser fatal. Si la persona elige ignorar ese aviso y sigue conduciendo, la consecuencia inevitable será un accidente catastrófico. De la misma manera, la voz de Dios no es un freno a nuestra libertad, sino una protección amorosa que nos cuida de las caídas en nuestra vida espiritual y moral. Así como Adán y Eva, nosotros también estamos expuestos a la tentación de poner en duda la palabra y la bondad de Dios. Es muy importante reconocer que su guía nos ayuda a no caer en la autosuficiencia. Ahora bien, Pregúntate qué áreas de tu vida estás manejando sin buscar la dirección Dios. Puede ser en tus relaciones, tu trabajo, tus finanzas, o tus decisiones diarias. ¿En qué parte podrías estar ignorando deliberadamente la voz de Dios? A veces, obedecer a Dios no implica “grandes sacrificios”, sino actos sencillos como hablar la verdad, practicar el perdón, cultivar la humildad, estudiar su palabra o ser constantes en la oración. Cada detalle cuenta enfocarnos en la voluntad de Dios. Aunque las consecuencias del pecado son reales, la historia no termina con la caída. Cristo vino a restaurar la comunión que el pecado había roto. Lucas 19:10 dice: Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Si reconoces tus faltas y te vuelves a Dios, hay perdón, esperanza y nueva vida en Jesús.

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