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Conversión
Conversión - Parte 4
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Duración: 00:14:31 Minutes
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Aired on Sep 10, 2020

Escritura

Hechos 3:19; Levítico 17:11; Isaías 61:10; Tito 3:5; Apocalipsis 1:5 y 6; Isaías 43:25; Miqueas 7:18 y 19; Salmos 32:1 y 2; Salmos 103:12; Juan 5:24; Hebreos 9:26; Hebreos 10:10; Hebreos 10:14; Tito 2:14; Isaías 53:4, 6; 1 Juan 2:2; Romanos 3:24-26.

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hechos 3:19 Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona. Levítico 17:11 En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas. Isaías 61:10 nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, Tito 3:5

Escuchemos nuevamente el mandato divino de Dios, encontrado en Hechos 3:19: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Estamos usando ese versículo como guía para hablar sobre el asunto de la conversión. El corazón del texto, el mandato de Dios es: Convertíos.   La esencia de lo que la conversión envuelve es el hecho de que el pecado es borrado. Usando a Hechos 3:19, como un punto de comienzo; discutamos lo que significa, el ser perdonado de nuestros pecados. El hecho de que nuestros pecados sean borrados, solo es una de las muchas analogías, que la Biblia usa para describir el perdón de Dios. Vamos a ver algunos términos diferentes: Los pecados son cubiertos por la sangre, la palabra expiación en realidad significa ¨cubrir¨.   Levítico 17:11, dice: ¨Porque la vida de la carne en la sangre está, y yo os la he dado para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona¨. La idea es que la sangre de la víctima sacrificada, proveía un cubrimiento para el pecador. El profeta Isaías regocijó en el Señor diciendo: ¨Me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia¨ Isaías 61:10. Los pecados son lavados. El uso del término ¨lavar¨, para demostrar la salvación es uno de los más comunes de la Biblia. Tito 3:5, da un testimonio de salvación con estas palabras: “Nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”.   El apóstol Juan, en Apocalipsis 1:5 y 6, comienza con esta doxología; “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén”.   Los pecados son borrados y olvidados, ese es el término usado en Hechos 3:19, aún en el Antiguo Testamento, Dios se identificó con estas palabras en Isaías 43:25: ¨Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor a mí mismo, y no me acordaré de tus pecados¨. Eso es un cuadro impresionante de como nuestros pecados son borrados, y además de eso, olvidados.   Los pecados son lanzados al mar. Dios dijo estas palabras a través del profeta Miqueas, en Miqueas 7:18 y 19: ¨ ¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? No retuvo para siempre su enojo, porque se deleita en misericordia. Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados¨. No puedo pensar de un lugar más remoto, inaccesible, y más escondido que en los cañones de las profundidades del subsuelo del mar.   Alguien ha dicho: En el mar del olvido de Dios, ¡Gloria a Él! Mis pecados han sido echados. Nuestros pecados no son quitados para ya no molestarnos. Juan el Bautista, introdujo a Jesús diciendo: “He aquí el cordero de dios, que quita los pecados del mundo”. Cuando Jesús fue a la cruz, Él llevo nuestros pecados en su propio cuerpo, al morir en la cruz, Él pagó la deuda de nuestros pecados. Cuando Él resucitó de la muerte, no había pecado en Él. Él había sepultado el problema del pecado para siempre; en Cristo Jesús somos libres de pecado, porque Él, nos los ha quitado. ¿Qué sucede cuando somos perdonados? Nuestros pecados son cubiertos, lavados, borrados, olvidados, echados al mar y quitados de nosotros, para que no nos volvamos a encarar con ellos en el tiempo este o en la eternidad, todo eso está envuelto en las palabras de Hechos 3:19: ¨Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados¨.   Alguien puede preguntar, ¿Qué pecados le son perdonados al que recibe a Jesús?, la respuesta es: Todos los pecados. Salmos 32:1 y 2 dice: ¨Bienaventurado aquel cuya trasgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad y en cuyo Espíritu no hay engaño¨. Notemos las palabras, transgresión, pecado, iniquidad y engaño; se refieren a diferentes tipos de pecado; pero también notemos que la transgresión es perdonada, el pecado cubierto, la iniquidad disculpada y el engaño no existe, en aquel que viene a Cristo pidiendo perdón. Eso es lo que significa el perdón. Todo tipo de pecado es remitido; el perdón que Dios extiende al pecador, es personal, completo y eterno.   La culpabilidad del pecado, perdonado o no, nos vuelve a encarar una vez que Dios nos ha perdonado, a través de Cristo Jesús. Salmos 103:12, dice: ¨Cuanto está lejos el oriente del occidente, hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones¨. Un poeta escribió las siguientes palabras: ¨El este, es este y el oeste, oeste y nunca los dos se encontrarán¨. Eso es verdad en cuanto a nuestros pecados, nunca nos enfrentaremos con nuestros pecados, ni en este tiempo, ni en la eternidad, si es que Dios nos ha perdonado en Jesús. Juan 5:24, nos relata esta preciosa promesa de Jesús: ¨El que oye a mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a vida¨. Notemos la declaración que el creyente tiene vida eterna, y no vendrá a condenación. Eso significa que el perdón de Dios es eterno, una vez perdonados, nunca seremos nosotros condenados. Arrepentíos y convertíos para que sean borrados, vuestros pecados.   ¿Cómo es posible? ¿Cómo puede Dios librar al pecador de su culpabilidad? Él puede hacerlo porque Jesús pagó la pena y llevó la culpabilidad de cada pecador en el mundo entero. No es necesario que Jesús sufra una y otra vez, su sacrificio para el pecado, no es necesario que se repita. Hebreos 9:26, dice: ¨Pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado¨. Hebreos 10:10, dice: ¨Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre¨. Hebreos 10:14, dice: ¨Porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados¨.   Jesús es el fundamento de nuestra esperanza, Tito 2:14, dice: ¨ Quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad¨. Isaías 53:4, 6 dice: ¨Ciertamente llevó Él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Más Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por su llaga, fuimos nosotros curados¨.   Todos nosotros, nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, más Jehová cargó en Él, el pecado de todos nosotros. 1 Juan 2:2, dice: ¨Y Él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo¨.  Tengamos fe en esa verdad, Jesús ha pagado la deuda de pecado que cada persona alrededor del globo tiene. Él ha pagado tu deuda. Tú puedes venir a Dios y ser recibido en paz. Romanos 3:24-26, dice: ¨Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, a fin de que Él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús¨. Oremos… Padre, te pido por mis amigos, toca sus corazones para que se arrepientan y se conviertan. Ayúdales a reconocer el pecado que ellos tienen y la necesidad de recibir a tu hijo como único y suficiente Salvador. En el nombre de Jesús te lo ruego. Amén.

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