(Centro De Vida)
Escritura
Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
¿Alguna vez has sentido que estás esperando demasiado? Oras, confías, pero nada cambia. Hoy quiero hablarte del precio de la espera, porque esperar en Dios no es fácil, pero nunca es en vano. ¿QUÉ SIGNIFICA ESPERAR? Esperar no es rendirse. Esperar no es quedarse quieto. Esperar es confiar cuando no entiendes. La Biblia dice, en Habacuc 2:3: “Aunque tardare, espéralo.” Si Dios tarda, no es porque se olvidó, es porque está obrando. EL DOLOR DE LA ESPERA Esperar duele. Duele ver a otros avanzar cuando tú sigues en el mismo lugar. Duele orar y no recibir respuesta. David también se sintió así: “¿Hasta cuándo, Señor?” (Salmos 13:1) Dios no se ofende por tu dolor. Él lo escucha. LO QUE DIOS HACE MIENTRAS ESPERAS Mientras tú esperas, Dios fortalece tu fe. Dios corrige tu corazón. Dios te prepara. La Biblia dice: “Los que esperan en el Señor tendrán nuevas fuerzas.” (Isaías 40:31) Dios no solo trabaja en lo que pides, trabaja en quién eres. EL PELIGRO DE NO SABER ESPERAR Cuando no esperamos, nos adelantamos. Tomamos decisiones sin consultar a Dios. Abraham se apresuró, y eso trajo consecuencias. Apresurarnos puede costarnos más que esperar. ¿CÓMO ESPERAR BIEN? Espera orando. Espera obedeciendo. Espera haciendo lo correcto, aunque nadie lo vea. No sueltes a Dios solo porque el proceso es largo. Tal vez hoy estás cansado de esperar. Tal vez pensaste en rendirte. Pero escucha esto: Dios no llega tarde. Dios llega a tiempo. Y mientras esperas, Él te está formando. La espera tiene un precio, sí… pero la recompensa vale la pena.

