(Centro De Vida)
Scripture
siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre. 1 Pedro 1:23 que sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero. 1 Pedro 1:5 por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. Hebreos 7:25
¿Tienes vida eterna? Yo no estoy hablando de la vida que recibió cuando nació físicamente; estoy hablando de la vida que el creyente recibe al creer en Cristo. Estoy hablando de la vida que recibe al nacer del Espíritu, al nacer de Dios. Jesús dijo que “Lo que es nacido de la carne, carne es y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te maravilles de que te dije os es necesario nacer de nuevo”. Esta vida que Jesús dijo que Él daba a los creyentes, es vida eterna, esta es la única clase de vida que Él da a los creyentes. Para enfatizar lo eterno de la vida que Jesús da, Él dijo que los suyos no perecerán jamás. Para decir que el Hijo de Dios, pueda caer en el pecado, de tal grado que se pierda eternamente, tendríamos que tener algunas pruebas bíblicas con que basar nuestra declaración. Si el creyente se puede perder o puede perecer, entonces las palabras de Jesús son mentiras; todo lo que dijo de vida eterna y de no perecer jamás, no sería verdad. Sin embargo, yo le digo que Jesús no miente. El creyente puede estar seguro de las palabras del Señor cuando dice, “Y yo les doy vida eterna, y no perecerán jamás”. Para que un hijo de Dios pudiera perderse eternamente, tendría que romper la relación que tiene con el padre. Él nació a la familia de Dios, pues el apóstol Pablo dice que somos hijos de Dios, mediante la fe en Cristo Jesús. Llegó a ser hijo por un nacimiento, un nacimiento de parte del Espíritu de Dios. Cuando Juan nos da una lista de aquellos que van a ser lanzados al lago de fuego en el libro de Apocalipsis, Él nos habla del incrédulo, pero no menciona al creyente. En ninguna parte de la Escritura podemos encontrar dónde, el Hijo de Dios, puede romper sus lazos familiares. Para que el creyente pueda perderse o perecer, la promesa de Jesús tendría que anularse, porque Jesús dijo que el creyente no perecería jamás. Ahora, si Cristo promete que el creyente nunca perecerá y perece, entonces la promesa de Jesús no tiene significado, pues no hay condiciones en su promesa. Jesús no nos dice, y no perecerá jamás si son fieles y verdaderos o si aguantan hasta el final, o si resisten todas las tentaciones; Jesús no está tratando de vender algo, o hacer un trato; Él está declarando que el creyente en Él, nunca perecerá. Para que el creyente pudiera perder su salvación, Él tendría que corromper la cimiente incorruptible, por la cual nació a la familia de Dios. 1 Pedro 1:23 dice, “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”, notemos que Pedro dijo que la cimiente era incorruptible y que vive y permanece para siempre. Aquello que es incorruptible, no puede corromperse. Demos gracias a Dios que esta verdad nos protege. Para que el creyente pudiera ser atrapado por satanás, de tal forma que perdiera su salvación, tendría que ser quebrado el poder de Dios, ¿Por qué? Porque no sólo es salvo el creyente por el poder de Dios, sino que el poder de Dios es lo que le mantiene salvo. 1 Pedro 1:5 nos dice que, “sois guardados por el poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada para ser manifestada en el tiempo postrero”. Yo no pude salvarme, pero Jesús sí; yo no puedo guardarme, pero Dios sí. Dios no me salvo para soltarme, dejándome en una carrera en contra del Diablo hacia la tumba; Dios sabía que yo no puedo guardarme a mí mismo, Él me guarda, Él sabía que Satanás es más fuerte y poderoso que yo, por eso Él me guarda y me cuida. Para que el creyente pudiera perder su salvación, el trabajo de intercesión de Jesucristo, tendría que ser destruido. Hebreos 7:25 nos dice, “por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”. Este versículo nos enseña que la seguridad del creyente cae sobre la habilidad de Cristo en salvar y no en la habilidad del hombre. Además, el versículo nos enseña que la habilidad de Cristo es tal, que Él nos salva hasta lo máximo. También nos dice que tenemos intercesión eterna por parte de Él, en bien de los creyentes. En este versículo encontramos que la salvación de Jesús es completa y que no falla en ningún momento. Para que la vida del creyente sea destruida, Jesucristo tendría que ser destruido porque Jesús es la vida del creyente. Jesús mismo declaró está verdad en Juan 14:6 cuando dijo, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”. Pablo nos dice lo siguiente en Colosenses 3:3 y 4, “Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, en vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con Él, en gloria”. En resumen, concluyo que la seguridad eterna del creyente es cierta, porque: El creyente ha recibido vida eterna, y esa vida no puede terminar. El creyente es Hijo de Dios, y esa relación es una relación inquebrantable. Jesucristo prometió al creyente que nunca perecería. El creyente es nacido de semilla o de simiente incorruptible, y lo incorruptible no puede corromperse. El creyente es guardado por el poder de Dios y el poder de Dios es sin igual. El creyente tiene a Cristo intercediendo perpetuamente por él. Cristo es la vida del creyente y mientras Jesús tiene vida, el creyente tiene vida. Puede que el hombre pueda preservarse por un tiempo, pero sólo Dios puede preservarle para siempre. La salvación de Dios es una salvación perfecta. También su poder de guardar, es perfecto. El discípulo Judas, hermano de Jacobo, saluda a los creyentes con las siguientes palabras, en Judas 1:1, “Judas siervo de Jesucristo, y hermano de Jacobo, a los llamados, santificados en Dios Padre, y guardados en Jesucristo”, ¿Qué le parece? Vamos a orar. Padre, gracias te damos por la salvación eterna de nuestra alma. Te agradecemos por tu poder que nos guarda hasta ese día, en que vendrás por nosotros. Te damos gracias por no dejarnos a la merced de Satanás, sin ti estaríamos perdidos. Dios, en estos momentos te pido por mis amigos, ellos aún no te conocen, ayúdales Padre, ábreles los ojos para que puedan ver, dales las fuerzas que necesitan para arrepentimiento y fe en mi Señor Jesús. En el nombre de Él te lo suplico, Amén.
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