(Centro De Vida)
Scripture
Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. Juan 3:16 Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos. Hechos 4:12 Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; 14 mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Juan 4:13 y 14
¿Vas a poder llegar? ¿Vas a hacerle a la vida cristiana? ¿Tienes alguna seguridad de vivir eternamente con Jesús? Un escritor de un himno famoso nos dice, “cuando allá se pase lista, a mi nombre yo feliz responderé” ¿Responderás tú? Si me dices que estás seguro de estar en la eternidad con Jesús, ¿Sobre qué basas tu declaración? ¿Eres tú uno de aquellos quienes creen que están determinados en cumplir con los requisitos de Dios diciendo, “si alguien puede llegar, yo llegaré” ¿O eres unas de las personas quienes dicen, juntamente con el apóstol Pablo, “yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día”. Deseo hacerle una pregunta más, ¿Crees tú que, si le fallas al Señor, no tendrás el privilegio de gozar la vida eterna con Él, o crees tú que, si te falla el Señor, no podrás gozar de la vida eterna con Él? Hay una gran diferencia entre los dos puntos de vista, porque uno se basa en la habilidad del hombre y el otro se basa en la capacidad de Dios. Yo prefiero creer el segundo punto de vista. Nos conviene seguir estudiando sobre las enseñanzas de Jesús, concernientes a la doctrina de la seguridad del creyente. Digo que nos conviene, porque Jesús era el maestro más grande de esta verdad. Vez tras vez, el Señor Jesús proclamó ser el Salvador de la humanidad. Sólo leeré un versículo para comprobar, Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda más tenga vida eterna”. Pedro nos declara en Hechos 4:12, que la salvación únicamente viene por medio de Cristo Jesús. Muchos creen que la salvación está en Cristo y, sin embargo, el punto de desacuerdo parece caer sobre la duración de dicha salvación. Jesús nos salva, pero ¿Cómo? Jesús nos salva, pero ¿Cuánto tarda esa salvación? Estas preguntas necesitan ser respondidas. No podemos quedarnos en la oscuridad en cuanto a esto. Veamos las enseñanzas de Jesús para ver que aprendemos en cuanto a la salvación que Él ofrece al pecador. Encontramos esta declaración en Juan 4:13 y 14, “Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”. El panorama de este pasaje es el siguiente, Jesús está al lado de un pozo en Samaria, hablando con una mujer pecadora. Él le ha pedido a ella que le dé de beber. Al pedir esto, ella le pregunta a Él, por qué le ha pedido tal cosa, siendo ella Samaritana y Él judío, pues lo judíos no hacían tratos con samaritanos. La respuesta de Jesús inmediatamente presentó a la mujer, el hecho de que Él era el Salvador de los hombres pues Él dijo, “si conocieres el don de Dios, y quien es el que te dice dame de beber, tú le pedirías y Él te daría agua viva”. Notemos en las palabras de Jesús a la mujer Samaritana estas verdades: Jesús nos requiere nada merecedor de la mujer, no pide obras de parte de ella. Inmediatamente, Jesús hace notar lo eterno de lo que Él le ofrece a ella. En cuanto al primer punto, de que Jesús no pidió obras de parte de ella, vemos que Él revela a ella, su condición pecaminosa, pues le señala el hecho de que ella está viviendo en adulterio. Jesús le hace ver el hecho de que ella había tenido 5 maridos anteriormente, y que el hombre con quien ella vivía actualmente no era su marido. Aun viendo el pecado de ella, Jesús declara que si ella le reconoce por quien Él es, y pidiendo su don, Él le daría agua viva. Tengamos en mente, el hecho de que esta mujer creía en un Mesías, pues dijo que ella sabía que el Mesías vendría. Ella creía que el Mesías sería llamado el Cristo, pues también en su plática reconoció eso. También creía en el mensaje que el Mesías traería pues dijo, “Él nos dirá todas las cosas”. Fue a esta mujer, que Jesús hizo la comparación entre el agua natural y el agua eternal. Notemos como Él atrae la atención de ella, hacia el agua de vida que Él le daría, Él dijo, “cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed. Más el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás”. No necesitamos a un teólogo para dirigirnos en esta enseñanza de Jesús en cuanto a estas declaraciones. Si uno bebe agua natural, pronto tendrá sed, aunque el agua le quite la sed por unos momentos. Sin embargo, Jesús prometió dar un agua de la cual, el que bebiere, no tendría sed jamás. Él dijo sin lugar a dudas, que, si ella tomaba del agua que Él le ofrecía, ella no volvería a tener sed, nunca. Te pregunto, ¿Está Jesús tratando de engañar a esta mujer? Tú puedes creer lo que quieras, pero yo te digo que Jesús no engañaba a la mujer; le estaba prometiendo algo que sólo Él puede hacer. Si Jesús dijo que ella no tendría sed jamás, entonces no tendrá sed jamás. Esa mujer samaritana había llegado al pozo por sus propios esfuerzos, para sacar agua que le quitaría momentáneamente la sed. Jesús le dijo, que si ella deseaba recibir el agua que Él le ofrecía, ella no tendría sed jamás. Pero no finalicemos, no nos detengamos aquí. Sigamos adelante para ver que Jesús va aún más allá para decir esto, el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. Esta mujer había llegado al pozo por un balde de agua con el cual apagaría su sed física. Él agua espiritual que Jesús ofreció a ella, sería abundante y eterna. Él ofreció no un balde de agua; sino una fuente de agua. Además de eso, Él dijo que era una fuente que salte para vida eterna, ¿Cómo puede una persona tomar de esta agua viva? ¿Cómo se obtiene esta fuente que salte para vida eterna? Jesús nos da la respuesta en Juan 6:35, “Yo soy el pan de vida; el que a mi viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás”. Jesús nos enseña en este versículo, que creer en Él, es tomar, comer y beber de Él. Él nos está enseñando que Él es el pan de la vida eterna y que Él es el agua de la vida eterna. Sabemos que, para poder vivir físicamente, una persona tiene que comer y beber; en el reino espiritual, no puede haber vida sin Jesús, pues Él es pan y agua. Como ya hemos demostrado, el comer y beber de Él, es aceptarle, creyendo en Él como único y suficiente Salvador. Jesús dijo que algunos no vendrían a Él para tener vida eterna, ¿Es verdad esto en cuanto a tu persona? No rechaces a Jesús, porque al rechazarle ya no hay esperanza para ti. Acéptale como tu Salvador, vamos a orar. Padre, te doy gracias por la salvación que está en Cristo Jesús. Ayuda a mis amigos a reconocer que son pecadores, espero que ellos, arrepentidos de su maldad, puedan pedir perdón en estos momentos. Ayúdales a confiar en ti y que pidan que Cristo entre en sus corazones. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.
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