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Marcas De Un Hogar Cristiano
Marcas De Un Hogar Cristiano - Parte 5
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Aired on Aug 20, 2021
Aug 15, 2021
Duration:
00:14:30 Minutes
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Scripture

Lucas 19:1-10; Salmos 32:5; Juan 6:37; Hechos 2:39; 1 Juan 5:13; 1 Juan 2:3-5; 1 Juan 5:14 y 15; Romanos 3:23; Romanos 5:12; Romanos 5:8; Romanos 6:23; Romanos 10:13

Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad. Dije: Confesaré mis transgresiones a Jehová; Y tú perdonaste la maldad de mi pecado. Selah Salmos 32:5 Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera. Juan 6:37 Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Hechos 2:39

Lucas 19:1-10, nos relata un evento de mucha inspiración. Nos habla de un cobrador de impuestos quien vivía en la ciudad de Jericó, en la tierra de Palestina. Era un hombre de mucha riqueza, pero mucha de esa riqueza fue obtenida por tratos deshonestos. Los ciudadanos le odiaban; no deseaban tener que ver con él, con la excepción de cuando tenían que pagar sus impuestos. Un día, Jesús viajó a Jericó y este hombre odiado tuvo un cambio radical en su vida. Después de haber pasado un tiempo con Jesús, el cobrador de impuestos testificó de que su punto de vista en cuanto al mundo había cambiado totalmente. Jesús dijo: “Este día la salvación ha llegado a esta casa porque el Hijo del Hombre ha venido a buscar y a salvar lo que se había perdido”. Lo que aconteció en el hogar de Zaqueo (pues así se llamaba el cobrador) puede acontecer en nuestra casa también. La salvación por medio de la fe en Cristo Jesús hizo el cambio en la vida del cobrador y tal cambio puede venir a ti y a tu familia si están dispuestos a creer. Si tú no has conocido personalmente en tu vida a Jesucristo yo te invito a que le conozcas en este preciso momento. Admite que eres pecador y que has pecado en contra de Dios, pídele perdón por todo lo malo que has hecho, resuelve en tu corazón dar espaldas al pecado para seguirle a Él, cree que Él te ha perdonado porque eso es lo que prometió hacer. La Biblia nos dice que todo aquél que invocare el nombre del Señor será salvo; también nos dice que, si nosotros confesamos nuestros pecados, Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados y limpiarnos de todo mal. El rey David siguió ese mismo consejo y dijo en Salmos 32:5: “Mi pecado te declaré, y no encubrí mi iniquidad”. Dios te perdonará de la misma manera en que ha perdonado a tantas otras personas, incluyéndome a mí. Si crees esto de corazón, puedes estar libre de la carga del pecado. Cuando nuestra propia relación con Dios está establecida, podemos cultivar un deseo sincero por la salvación de cada miembro de nuestra familia; Dios invita a todos a la salvación. Jesús dijo en Juan 6:37: “al que a mí viene, no le echo fuera”. Hechos 2:39 dice: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Jesús nos ama a nosotros y también a nuestros familiares. Cuando Él murió por el pecador, nos incluyó a nosotros. Debemos hacer todo lo que está a nuestro alcance para que los demás miembros de nuestra familia lleguen a la salvación que se encuentra únicamente en la persona de Jesucristo. Tengo algunas sugerencias para padres quienes quieren ver que sus hijos lleguen a los pies del Señor; es lo más importante que tú podrías hacer para ellos. Son 5 sugerencias que deseo darles. En primer lugar, uno debe estar seguro de su propia salvación. Si dudas de tu salvación necesitas leer la primera epístola de Juan en tu Biblia; es un libro que te afirmará si eres salvo. Concluye diciendo lo siguiente: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios” (1 Juan 5:13). Tú puedes ser salvo y tener plena seguridad de ello. 1 Juan 2:3-5 dice: “En esto sabemos que nosotros le conocemos (…) por esto sabemos que estamos en él”. Nosotros necesitamos seguir en 1 de Juan hasta que estemos seguros de que tenemos una relación personal con Dios. En segundo lugar, debemos entender la importancia de que cada miembro de nuestra familia tenga esa relación personal con Dios. Dios protege a los niños bajo su gracia. No existe el pecado donde uno no tiene comprensión del bien y del mal. El pecado no es heredado por nacimiento físico; ocurre cuando uno, por un acto consciente de su propia voluntad, desobedece a Dios. Por eso no debemos afligirnos cuando muere un niño; ese niño va directo a la presencia de Dios. Pero cuando uno llega a la edad del conocimiento del bien y del mal, debe tener perdón de Dios para ser salvo e ir al cielo. Uno es culpable de pecado personal y tiene que tener perdón personal. ¿Qué sucede si una persona muere sin haber tenido el perdón de Dios? Es alejado de Dios para ser castigado por toda la eternidad. Nosotros no queremos esto para nuestros familiares; por eso es que nosotros debemos estar dispuestos a hacer todo lo que podamos para ver que ellos lleguen a los pies de Jesucristo y así obtener perdón. En tercer lugar, debemos hablar abiertamente de Dios en conversaciones con diferentes miembros de nuestro hogar. No debemos tener pena de hablar de Él, ni de hablar de nuestra fe en Él; nuestros hijos necesitan oírnos hablar de su nombre en alabanza y no con maldiciones. Debemos reconocer bien a Dios y hablar bien de Él. En cuarto lugar, debemos orar pidiendo la salvación de nuestros familiares. Podemos orar con confianza de que nuestra oración será contestada porque la Biblia nos enseña que Dios quiere que ellos vengan al arrepentimiento; entonces podemos estar seguros de su ayuda. 1 Juan 5:14 y 15 dice: “Y esta es la confianza que tenemos en él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye. Y si sabemos que él nos oye en cualquiera cosa que pidamos, sabemos que tenemos las peticiones que le hayamos hecho”. Si sabemos que la voluntad de Dios es que nuestra familia tenga la salvación, podemos orar confiando en que llegará a ser una realidad; Dios se deleita en contestar tales oraciones. Debemos saber cómo presentar el plan de salvación cuando se nos presenta la oportunidad. Podemos subrayar los versículos en nuestra Biblias que hablan de la salvación. Los siguientes versículos son los que uso yo. El primer versículo es Romanos 3:23: “Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios”. Este versículo establece el hecho de que el pecado viene y está dentro de la vida de cada persona, indicando que todos nosotros tenemos necesidad de salvación. El segundo versículo es Romanos 5:12: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron”. Este versículo nos da el resultado del pecado, y el resultado es la muerte. El tercer versículo lo tenemos en un versículo que nos declara la provisión de salvación que Dios nos ha dado en Cristo Jesús. Ese versículo es Romanos 5:8: “Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. El cuarto es Romanos 6:23 que nos dice que la salvación es un regalo de Él: “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”. Y el quinto versículo, Romanos 10:13, nos explica como recibimos ese regalo de Dios: “Porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo”. Sería bueno si todos pudiéramos subrayar estos versículos en nuestra Biblia para tenerlos a mano cuando tengamos el privilegio de hablarle a alguien de Jesucristo. Debemos contestar preguntas, explicar el camino de la salvación y aconsejar a nuestros amigos de que reciban a Cristo, pero nunca debemos empujar a alguien de que haga una confesión religiosa cuando eso no ha sido una experiencia del amigo. Claro está que nosotros queremos ver a las personas pasar adelante, recibiendo a Jesús como Salvador. Pero, en realidad, si no han tenido una experiencia con el Señor Jesucristo, nosotros les hemos empujado y están haciendo algo por compromiso y no porque tienen en realidad esa experiencia con Él; habrán pasado por compromiso y todavía están perdidos en sus pecados. Nosotros debemos sembrar la semilla y dejar que Dios haga lo demás. Después de ser salvos no hay otro gozo que sea mayor que el que uno tiene cuando ha traído a una persona a los pies de Cristo. Debemos dar buen testimonio en todo lo que hagamos y así Dios nos usará para su honra y su gloria. Bueno, hoy hemos llegado a la conclusión de esta serie de estudios sobre señas de un hogar cristiano. Podemos medir a nuestros hogares con los 5 principios que hemos estudiado: ¿Hay liderazgo positivo y religioso en tu hogar? ¿Los niños en tu hogar son dedicados a Dios? ¿Estás pasando tu fe en Cristo a los niños de tu hogar? ¿Están activos los miembros de tu familia en asuntos de la iglesia? ¿Has hecho todo lo posible para que los miembros de tu hogar lleguen a conocer a Cristo? No importa cuáles hayan sido tus respuestas, ahorita puedes entregarte a Cristo y hacer que tu hogar sea un hogar cristiano. Yo te animo en entregarte a Dios ahorita mismo. Vamos a orar: Padre, en estos momentos cientos de personas están escuchando este programa. Algunos de ellos son mis hermanos en la fe y otros ni siquiera te conocen. El bienestar de nuestra sociedad depende del bienestar de los hogares que componen esa sociedad. En estos momentos te pido que toques los corazones de muchos quienes están escuchando y que ellos puedan decidir en sus corazones el entregar a sus familias en tus manos. Ayúdanos a tener hogares que serán una bendición para ti. Esto te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.

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