(Asociacion Mision Bautista de Nicaragua)
Escritura
En el evangelio de Lucas (24:13-35), encontramos una historia profundamente humana. Dos de los discípulos de Jesús, caminaban hacia su pueblo, Emaús. Caminaban cargados de tristeza y desaliento, porque todos sus planes y sueños se habían derrumbado al ver a Jesús morir en Jerusalén. Sentían que todo se había perdido. Pero la realidad no era esa. Jesús no estaba muerto… ¡Él ya había resucitado! Lo curioso es que, aunque ellos pensaban que Jesús había quedado en la tumba, El venia caminando a su lado. Estaba allí mismo, acompañándolos, pero ellos no se percataban de eso, no le reconocían. ¿No te ocurre a veces lo mismo? ¿Piensas que estas solo y que nada va a cambiar tu realidad? La verdad es esta: No estás solo. Jesús sigue caminado contigo, aun cuando tus ojos no lo puedan ver. Cuando atravesamos problemas, dolor, tristeza o desaliento, Él no se aleja, no se no se aparta de nuestro lado.

