(Centro De Vida)
Scripture
Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración. Romanos 12:12 Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre. Mateo 24:9
Romanos 12:12 da tres principios básicos que tienen que ver mucho con la vida cristiana dinámica, el versículo dice: “Gozosos en la esperanza; sufridos en la tribulación; constantes en la oración”. En el estudio previo a éste investigamos el poder que tiene la persona que se regocija en la esperanza que tiene en Cristo Jesús. Estudiemos hoy acerca de lo que está involucrado en la paciente perseverancia en las tribulaciones o pruebas, y de cómo podemos afirmar, o fortalecer nuestro testimonio por Jesús. Primero es necesario que entendamos lo que significa tribulación, el apóstol Pablo usó la palabra griega Piesí que significa presión. Es una palabra que expresa opresión, tribulación, aflicción, destreza, problemas o pruebas. Es un término que es aplicado a través del Nuevo Testamento para expresar una carga, el dolor de la preñez, escasez de alimento y la persecución que sobrevino a los cristianos primitivos. Jesús usó el término cuando amonestó a sus discípulos con estas palabras que encontramos en Mateo 24:9: “Entonces os entregarán a tribulación, y os matarán, y seréis aborrecidos de todas las gentes por causa de mi nombre”. Es evidente que la tribulación no se refiere a incomodidades leves o inconveniencias, tribulación en la Biblia indica peligro de perder la vida, y esto es lo que indica también en Romanos 12:12. ¿Será que tal tribulación podría venir sobre nosotros los cristianos? Sí, sobre algunos sí. Nosotros tenemos la bendición de vivir en un tiempo cuando no sufrimos abuso físico, o muerte, por causa de nuestra fe en Jesús, pero en otras generaciones multitudes han muerto debido a la profesión de fe en Cristo Jesús, aún en algunas partes del mundo hoy hay hermanitos que sufren tribulación por ser discípulos de Jesucristo. Es importante que comprendamos cuál debiera ser nuestra actitud bajo una opresión tan injusta. Romanos 12:12 nos dice: “…sufridos en la tribulación…”, también podríamos decir: “pacientes en la tribulación”. Sufrir alguna cosa nos indica firmeza, constancia y paciencia; significa llevar la carga voluntariamente, y no como víctima de las circunstancias; sufrir significa aguantar y esperar por determinación de la voluntad y no por necesidad. Dios habla del sufrir como si fuera una virtud. Santiago 5:11 nos llama la atención a la paciencia de Job, como cosa para animar a los cristianos de sufrir o aguantar lo que venga. Santiago 1:3 y 4 nos dice: “Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Más tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. Hay una bendición que viene tras el pleno ejercicio de la paciencia y el sufrir las pruebas, Hebreos 10:36 dice: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Si Dios da recompensa al que practica la virtud de la paciencia o el sufrir, el cristiano puede esperar una vida espiritual dinámica, únicamente al practicar la gracia de la paciencia. Deseo que observemos cuatro beneficios que el cristiano tendrá al sufrir las pruebas con paciencia, claro está que hay muchos beneficios más, pero creo que, con estas cuatro, basta. En primer lugar el ser paciente produce madurez espiritual, si examinamos más de cerca el versículo 4, del capítulo 1 de Santiago, encontraremos que cuando la hora del creyente sufrido ha sido completado él habrá desarrollado una capacidad que le capacitará para la tarea que Dios le ha designado; así como el atleta entra en un vigoroso entrenamiento para desarrollar sus músculos y habilidades para competir en el deporte, el cristiano que se mantiene fiel bajo las pruebas crecerá en su competencia como siervo del Señor Jesucristo. En segundo lugar, la paciencia fortalecerá el testimonio del creyente. Hebreos 12:1 nos anima en tirar a un lado cualquier peso que podría atrasarnos, y que corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante. La carrera cristiana no debe correrse con comienzos ni fines, más bien debiera correrse con persistencia, con constancia. Nuestro testimonio para Cristo Jesús tendrá más fuerza si somos constantes. En tercer lugar, paciencia en sufrimiento demuestra lealtad a Dios, así como la lealtad de, a su pareja matrimonial indica un amor estable, así también la lealtad a Dios en pruebas indica que uno verdaderamente está entregado a Él. En 2 Timoteo 2:22 la Biblia nos exhorta a “huir de las pasiones juveniles y seguir la justicia, la fe, el amor y la paz con los que de corazón limpio invocan al Señor”. Esa determinación de seguir al Señor, en las cosas que Él aprueba, es la que señala que uno verdaderamente está ejerciendo la gracia de la paciencia cristiana. En cuarto lugar, el sufrir con paciencia trae la recompensa de Dios. Hebreos 10:36 dice: “Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”; Santiago 5:7 y 8 dice: “Por tanto, hermanos, tened paciencia hasta la venida del Señor. Mirad cómo el labrador espera el precioso fruto de la tierra, aguardando con paciencia hasta que reciba la lluvia temprana y la tardía. Tened también vosotros paciencia, y afirmad vuestros corazones; porque la venida del Señor se acerca”; Gálatas 6:9 dice: “No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos”. No debemos perder las bendiciones que recibiremos por sufrir con paciencia las pruebas que nos vienen por ser cristianos, no debemos permitir que las presiones temporáneas y externas nos roben de las bendiciones del Señor. Tengamos paciencia, suframos, mantengámonos debajo de la carga, somos firmes bajo fuego. La única manera en que podemos seguir adelante, bajo las tribulaciones, es por medio de mantener nuestra vista en Dios. ¿Podemos estar seguros de tener la presencia de Dios con nosotros? Debemos hacer nuestras las promesas como la que encontramos en Isaías 41:10 que nos dice: “No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo Soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia”. O también como la que encontramos en Isaías 43:2 y 3, que nos dice: “Cuando pases por las aguas, Yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. Porque Yo Jehová, Dios tuyo, el Santo de Israel, Soy tu Salvador”. Debemos contar con la fuerza de la presencia de Dios, si es que vamos a sufrir las pruebas. ¿Podemos estar seguros de recibir la liberación de Jehová? El apóstol Pablo se enfrentó a solas con el César, el emperador del mundo, Pablo encontró que Dios era suficiente. Después escribió en 2 Timoteo 4:16 y 18: “Ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon. Pero el Señor estuvo a mi lado, y me dio fuerzas. Así fui librado de la boca del león. Y el Señor me librará de toda obra mala, y me preservará para su reino”. Aun cuando Dios permitió que Daniel fuera lanzado al foso de leones, o cuando permitió que Sadrac, Mesac y Abed-Nego fueran lanzados al horno ardiente, o cuando permitió que sus discípulos fueran echados a las cárceles, Él estuvo con ellos, los libró y nos librará también a nosotros. Podemos estar seguros de tener las provisiones de Dios. Sus provisiones son suficientes. Desde la celda de una prisión en Roma, Pablo escribió: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19). No tan solamente en las necesidades materialísticas, sino también en las espirituales. Dios proveerá todo lo que necesitamos para sufrir cualquier tentación, cualquier situación en que nos encontremos Dios proveerá, lo único que pide de nosotros es que le seamos fieles. ¿Podemos asegurarnos de tener la tranquilidad de Dios en nuestro corazón? ¿Hay una gran tranquilidad en el corazón del creyente que está entregado a Jesús? Dios no nos dejará intranquilos, nos consolará y nos ayudará en sufrir las pruebas con paciencia. Y al sufrir las pruebas con paciencia, brillaremos para Jesús. Podremos ser fuertes bajo el fuego del enemigo. Podemos aguantar en el nombre de Él. Para terminar, deseo leerles 1 Corintios 15:58: “Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano”. Vamos a orar. Padre las pruebas van a venir. Te pedimos fuerzas para sufrir las pruebas con paciencia, sabiendo que esto es lo que a ti te agrada. Te lo pedimos en el nombre de Jesús. Amén.
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