Copyright 2016-2019 Lifeword
Los Milagros De Jesús
Sanidad De Un Hombre Con La Mano Seca – Parte 1
Pastor - Carlos Panameño
(Centro De Vida)
Aired on Jan 05, 2026
Jan 05, 2026
Duration:
00:03:30 Minutes
Views:
4

Scripture

Marcos 3:1-3

Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo le sanaría, a fin de poder acusarle. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.

Compasión que confronta la dureza. En ocasiones, el lugar donde debería reinar la gracia y la restauración se convierte en un sitio frío y hostil. Este es el caso de una sinagoga donde Jesús se encuentra con un hombre marginado por su condición física, y con religiosos más interesados en atraparlo que en celebrar un milagro. En medio de ese ambiente tenso, Jesús actúa con una compasión que confronta corazones endurecidos.   Marcos 3:1-3 dice: Otra vez entró Jesús en la sinagoga; y había allí un hombre que tenía seca una mano. 2 Y le acechaban para ver si en el día de reposo[a] le sanaría, a fin de poder acusarle. 3 Entonces dijo al hombre que tenía la mano seca: Levántate y ponte en medio.   Observemos lo siguiente: Jesús entra a la sinagoga y ve allí a un hombre con la mano seca. Los fariseos también lo ven, pero no con compasión, sino con intención de acusarlo. Observan si sanará en sábado, no para aprender o glorificar a Dios, sino para destruirlo. En lugar de evadirlos, Jesús llama al hombre al centro, poniendo la necesidad humana sobre la frialdad legalista.   Este versículo nos muestra tres cosas importantes:   Primero; Jesús ve al que los demás ignoran. Aunque todos estaban allí, solo Jesús nota al hombre con la mano seca. Él ve más allá de la multitud y se enfoca en la necesidad invisible para otros.   Segundo; Jesús pone la compasión por encima de la tradición. Sanar en sábado era considerado "trabajo" por los religiosos. Jesús sabía que lo observarían, pero no se ocultó. Escogió hacer el bien por encima de agradar a hombres.   Tercero; La verdadera fe pone al necesitado en el centro. Jesús no escondió al hombre, lo llamó al frente. Hacer el bien nunca debe ocultarse, aunque provoque críticas. El amor verdadero se muestra sin temor.   Permíteme hacerte una pregunta: ¿Dónde está tu mirada: en las personas necesitadas o en mantener tus propias estructuras religiosas? Este es un gran desafía para todos aquellos que somos creyentes en Cristo Jesús. Es muy importante abrir nuestros ojos espirituales. Mira a quienes otros ignoran. Acércate, escúchalos, y atrévete a poner el amor por encima de las normas o costumbres religiosas. Sé valiente como Jesús, y llama al centro al que todos marginan.

Other media in this series