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Seguridad Eterna Del Creyente
Seguridad Eterna - Parte 1
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Aired on مئی 17, 2021
مئی 16, 2021
Duration:
00:14:30 Minutes
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Scripture

1 Pedro 4:1; 1 Pedro 4:19; Hebreos 7:26; Hechos 4:12.

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado, 1 Pedro 4:1 De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien. 1 Pedro 4:19 Porque tal sumo sacerdote nos convenía: santo, inocente, sin mancha, apartado de los pecadores, y hecho más sublime que los cielos; Hebreos 7:26

Una de las doctrinas más importantes en la palabra de Dios, es la doctrina de la seguridad del creyente. Este tema será recibido con gozo por algunos, otros se rascarán la cabeza en asombro y otros rechazarán este tema con violencia. En realidad, no me importa la actitud del hombre en cuanto a esta doctrina. Esta doctrina se encuentra en la palabra de Dios, el Señor Jesucristo fue el maestro de esta doctrina, y la iglesia primitiva predicaba esta doctrina con entusiasmo. Debido al mal entendimiento de esta verdad, y de aquellos quienes creen esta verdad, me veo obligado en aclarar lo que significa la expresión, “la seguridad eterna del creyente”. Primeramente, permítanme decir que acepto la palabra eternal, con el significado que da el diccionario: Sin comienzo y sin fin, eterno para siempre, perpetuo e incambiable. Algo que no deja de existir. El diccionario describe la palabra eternal, como algo que siempre ha sido y que siempre será.   En segundo lugar, cuando digo “seguridad”, quiero decir que el Hijo de Dios está a salvo en las manos de Dios, está bajo su cuido sin reservaciones. En otras palabras, el que es hijo de Dios, no puede perderse eternamente, pues está bajo la protección de Dios Todopoderoso. Esta declaración no significa que el hijo de Dios no puede sentir dolor, pues el apóstol Pablo sufrió por la causa de Cristo, y llevó en su cuerpo las marcas del Señor Jesús. Además de eso, el hijo de Dios no está libre de muerte, pues Juan El Bautista, fue decapitado.   La enseñanza bíblica, es que los hijos de Dios pueden esperar sufrimiento. 1 Pedro 4:1 nos dice, “Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento”. Pedro también enseñó que el sufrimiento, aún puede ser la voluntad de Dios para sus hijos cuando dijo lo siguiente en 1 Pedro 4:19, “De modo que los que padecen según la voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador”.   En tercer lugar, al decir “creyente”, me refiero a la persona quien, por medio de arrepentimiento y fe, ha confiado en Cristo y ha nacido de nuevo por el poder de Dios. Yo no creo que todos lo que profesan haber recibido a Cristo, son seguros para la eternidad; pero sí creo que todos los que son salvos, por la gracia de Dios, están a salvo por toda la eternidad. Repito, que no creo que todos aquellos que son miembros de alguna iglesia, o aquellos que son buenos vecinos o quienes tratan de vivir una buena vida, o quienes han sido reconocidos por haber aceptado algún credo, o que han reformado un poco sus vidas, no creo que por esas razones han obtenido la seguridad eterna. Pero, sí creo que aquellos quienes son las ovejas del Señor, quienes le pertenecen, sí creo que ellos son salvos para siempre y tienen la seguridad eterna. Permítanme decirlo de otra manera, yo no enseño la seguridad eterna de quien es miembro de la iglesia, o la seguridad eterna del que se porta bien en cuanto a lo moral; no enseño la seguridad eterna de aquellos quienes pertenecen a cierta denominación, es bueno ser miembro de algunas iglesias, es bueno vivir moralmente limpio, es bueno pertenecer a una denominación que cree en la palabra de Dios y sin embargo, estas cosas en sí, no hacen que uno tenga seguridad eterna en el poder de Dios. Sí creo en la seguridad eterna de los creyentes, aquellos quienes han nacido de nuevo salvos por la gracia de Dios. Afirmo que Jesucristo según Hebreos 7:26, tiene el poder para salvar perpetuamente, a los que por Él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.   Fanny Crosby expresó bien este pensamiento, cuando escribió el himno titulado “Salvo en los brazos de Jesús”. Otra persona dijo, “yo estoy más seguro que eso, yo estoy tan salvo como el mismo brazo de mi Señor, Jesús”, ambas personas tienen razón. Mucha diferencia de opinión concerniente a esta doctrina cae sobre la creencia en cuanto a la salvación del hombre. El ser salvo, es estar seguro en Dios para siempre. La salvación no viene por medio de lo que el hombre ha hecho; la salvación viene por medio de lo que hizo Jesús. El hombre no es salvo por su buena conducta; sino por poner su confianza en aquel que puede salvarle.   La relación correcta con Dios no viene por medio de una reformación de uno mismo, sino en el arrepentimiento. La salvación es únicamente de Dios, es totalmente de Dios. La capacidad o habilidad del hombre no puede salvarle, si el hombre pudiera salvarse a sí mismo o mantener su salvación, Jesucristo habría muerto en vano. Sin embargo, el propósito expresado del Señor Jesús, en venir a la tierra, era el de buscar y salvar al que se había perdido. Él no vino a llamar a los justos al arrepentimiento, sino a los pecadores. Hechos 4:12 finaliza este pensamiento para nosotros, cuando Pedro nos dice, “que en ningún otro podemos obtener la salvación, únicamente se obtiene por medio de Cristo Jesús”.   Mi amigo, tú no puedes salvarte a ti mismo, no puedes darte seguridad; pero Jesucristo sí puede salvarte y darte seguridad para toda la eternidad, Él hará eso si tú vienes a Él arrepentido y confiando en Él con todo tu corazón.   Existen algunas personas que al hablar de la seguridad eterna del creyente dicen, “si yo pensara así, sería la persona más feliz del mundo pues siempre tengo miedo de que voy a pecar y que voy a morir antes de poder arrepentirme de mi maldad, quedando eternamente perdido”. Esta clase de personas no confían en las palabras de Jesús en cuanto a la seguridad del creyente. Otra persona tenía otro punto de vista pues dijo que, si él creía de esta manera, lo que haría sería robar todos los bancos, tomarse todo el licor y acostarse con todas las mujeres que él quisiera, ya que tenía su salvación y estaba eternamente seguro; esta persona tampoco comprende. Yo también podría robar bancos, tomar licor y tener mujeres, pero Dios ha cambiado mis quereres, cuando yo recibí a Cristo, Dios cambió mi querer. El apóstol Pablo, antes de convertirse en cristiano, quería perseguir a la iglesia, echando presos a todos los que predicaban el evangelio, pero cuando Jesús entró en su vida, Dios cambió su querer. Él quería predicar el evangelio, él quería tener comunión con el pueblo de Dios y saber más de la palabra del Señor. Sí, la salvación y la seguridad son cosas que Dios tiene que hacer. Consideremos el hecho de que, si soy salvo por mis esfuerzos, entonces puedo jactarme al habar de mí salvación. Si tengo seguridad sólo porque soy obediente a la voluntad de Dios, entonces me jacto de mi seguridad pues soy yo quien la mantengo, pero eso no es así. Por eso la Biblia nos dice que la salvación es por gracia, por medio de la fe y esto no es de nosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que no tengamos de que gloriarnos. Si eres salvo, dale gracias a Dios por tu eterna salvación; si no eres salvo, acércate a Dios en arrepentimiento y pídele al Señor Jesús, que te perdone y que entre en tu corazón, hazlo ya. Vamos a orar.   Padre, te damos gracias por la salvación. Gracias porque podemos vivir sabiendo que somos eternamente tuyos y que nada, ni nadie puede quitarnos de tu mano. Te damos las gracias en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Amén.

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