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La Santa Biblia
¿Cómo Es La Biblia?
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Aired on Jan 25, 2022
Jan 26, 2022
Duration:
00:14:32 Minutes
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Scripture

Gálatas 3:24; Salmos 19:10.

De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe. Gálatas 3:24 Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; Y dulces más que miel, y que la que destila del panal. Salmos 19:10

Cuánto me alegro de que puedas estar otra vez conmigo para continuar nuestro estudio de la Biblia, si yo tuviera que describirte la Biblia hay varias cosas que podría decirte, podría decirte que la Biblia es un libro magnífico, podría decirte que es toda una biblioteca de libros, te podría decir que es un libro religioso y más que eso, un libro de la religión cristiana. Podría decirte que es un libro acerca de Dios, el Dios de los cristianos, pero pienso que no te habría dicho lo suficiente como para describírtela apropiadamente. La Biblia misma tiene el mismo problema de no poder describirse a sí misma, de hecho, no hay ninguna definición dada en las Sagradas Escrituras con la cual podríamos definirla, pero sí hay muchos términos figurativos que nos pueden indicar la naturaleza de nuestra Biblia. Deseo que observemos hoy algunas cosas con las cuales la Biblia se compara para llevarnos a un aprecio más sincero por lo que Dios dice en su Palabra. En primer lugar, quiero que miremos que la Biblia es nuestro guardián, Gálatas 3:24 nos dice: “De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe”. Permíteme explicarte algo, pon atención a lo que te voy a decir: la ley nunca fue dada para salvar al hombre del pecado, la ley fue dada para llevarnos al conocimiento del pecado, si no hubiera ley ¿cómo sabríamos que hacemos mal? Entonces la ley nos enseña que somos pecadores y esto nos guía hacia el perdón y la salvación en Cristo Jesús, ese es el propósito de toda la Biblia. Dios nos ha dado la Biblia para mostrarnos quién es el hombre y quién es Dios, y esa revelación ha sido designada para traer al hombre a Dios para que pueda habitar unido en perfecta armonía y paz. La Biblia es nuestro guardián, nuestro ayo y su propósito es de llevarnos a Dios. La Biblia también es nuestra comida, David escribió de las delicias de las Palabras de Dios, en el Salmos 19:10 él dice, hablando de las Palabras de Dios: “Deseables son más que el oro, y más que mucho oro afinado; y dulces más que la miel, y que la que destila del panal”, a este el profeta Jeremías añade su testimonio diciendo en Jeremías 15:16: “Fueron halladas tus palabras, y yo las comí; y tu palabra me fue por gozo y por alegría de mi corazón; porque tu nombre se invocó sobre mí, oh Jehová Dios de los ejércitos”. El Apóstol Pedro habla de lo mismo en su 1 Epístola 2:1-3 dando consejos a los nuevos convertidos al cristianismo, Pedro dice: “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor”. El comparar la Palabra de Dios con comida es indicar que la Biblia es suficiente para nuestra salud y diario crecimiento, nos indica también que debemos recibir porciones de la Palabra diariamente, así como recibimos alimentos físicos cada día, no podemos ser saludables sin comer y de la misma manera el cristiano no puede ser saludable sin comer la Palabra de Dios. Al digerir la Palabra nos profundizaremos en conocimientos y Dios nos llevará de un nivel a otro, así como el niño comienza con la leche y pasa legumbres y carnes, así también nosotros debemos pasar a cosas sólidas. Al tomar y comer diariamente de la Palabra de Dios llegaremos a ser cristianos, fuertes y vibrantes. ¿Sabes? Otra cosa con la cual podríamos comparar a la Biblia es como un mapa, el Salmos 16:11 dice: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo; delicias a tu diestra para siempre”, esta senda de la vida es el curso que la Biblia nos señala. Las Escrituras nos señalan los caminos por donde Dios quiere que andemos, es apropiado que como hijos de Dios tengamos el deseo de caminar en los caminos en donde nuestro Padre nos dice que debemos caminar. La Biblia nos señala el buen camino de la justicia, juicio y equidad, este es el camino que Dios aprueba. Cuando caminamos en el camino que nos traza la Biblia, descubriremos según Proverbios 4:18 que “la senda de los justos es como la luz de la aurora, que va en aumento hasta que el día es perfecto”, si tú y yo estamos caminando en el camino que nos señala la Biblia podemos caminar confiadamente, pues Dios estará con nosotros en buena comunión, pero si nos salimos del camino que nos señala la Biblia para seguir en otro camino, entonces nos alejaremos de Dios y no podremos caminar confiadamente. Por eso es que te digo que la Biblia es como un mapa y si seguimos las direcciones que ese mapa nos da, llegaremos felizmente a nuestro destino. La Biblia también se puede comparar a una espada, en Efesios 6 encontramos la armadura que el creyente en Cristo debe llevar puesto, en el versículo 17 encontramos que el soldado debe llevar la espada del Espíritu que es la Palabra de Dios. Hebreos 4:12 nos habla de la Biblia comparándola a una espada con estas palabras: “Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. En otras ocasiones te he explicado que nosotros estamos en una batalla, pero nuestra batalla es espiritual, y según Efesios 6:12 nosotros “luchamos contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Tal batalla requiere más que metralletas, granadas y tanquetas, requiere armamento espiritual y 2 Corintios 10:4 nos dice que “las armas de nuestras milicias no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas”. La Biblia, la verdad de las Sagradas Escrituras, es el arma que el cristiano usará en su lucha contra el diablo. En vista de que la Biblia es viva, poderosa y espiritual llega a ser la única arma ofensiva para hacer huir al diablo y librar a las personas de su esclavitud. Deseo comparar la Biblia a una cosa más antes de terminar nuestro estudio, quiero compararla a un espejo. Vamos rapidito a Santiago 1:23 y leer los versículos 23-25 para ver lo que nos dice ahí. ¿Ya lo encontraste? Bien, leamos: “Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, este es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace”. Sí, la Biblia es como un espejo porque muestra al hombre lo que realmente es, comúnmente se dice que un espejo no miente y la Biblia refleja nuestra imagen nos guste o no, es igual que un espejo. Uno puede verse en la Biblia y aparecerá exactamente como es a los ojos de Dios, al verte en la Biblia encontrarás que eres un pecador al igual que yo, encontrarás en la Biblia que la paga del pecado es muerto, encontrarás que lo único que te espera al final del camino de la vida es el infierno, eso era lo que me esperaba a mí pero gracias a Dios también encontré que podía escapar del infierno y de las garras del diablo si tan solo me arrepentía de mis pecados e invitaba a Jesús entrar en mi corazón. ¿Y sabes qué? Le pedí a Dios que me perdonara de mis pecados, de todos mis pecados y le dije que yo creía en Él y que creía en lo que Él me había dicho en su Palabra y pedía a Jesucristo entrar en mi corazón porque yo sabía que Él había muerto en mi lugar sobre la cruz y le dije que le aceptaba como mi único y suficiente Salvador. Y te voy a decir una cosa, Él entró, me libró del pecado y me libró del infierno y me dio vida eterna exactamente como lo había prometido en la Biblia y por eso es que estoy contigo hoy para decirte que tú también puedes ser libre del pecado si tan solo entregas tu vida a Jesús. Hazlo ya. Vamos a orar. Padre, te pido en este momento que ayudes a mi amigo en llegarte a conocer, así como te conozco yo, gracias, Padre por tu Palabra que nos muestra el camino de la salvación y pido que el Espíritu Santo use tu Palabra hoy para convencer a mi amigo de su necesidad de Cristo, ayúdale porque te lo suplico en el nombre de Jesús. Amén.

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