(Centro De Vida)
Scripture
19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.
Llegamos al fin de nuestra serie sobre Siguiendo Al Maestro, hablando sobre parábola de la Casa Del Sabio o los dos cimientos, ¿Estamos firmes en Jesús o creemos estar firmes siguiendo una creencia vana? Al final quien esté en Jesús permanecerá, pero quien siga otro fundamento sin duda caerá. En varias ocasiones en mi adolescencia y juventud recibí lecciones y enseñanzas de mis padres que en el momento (debo reconocer) no fueron bien recibidas por mí, en ese instante uno solo ve la realidad que uno quiere ver y se ciega, nos dejamos llevar por nuestra “sabia” opinión y tengo bien presente pensar en mis adentros “ellos están equivocados o no me entiende”, pero luego al sufrir amargas experiencias terminar reconociendo que tenían la razón. Es claro que esto le dolió a mi orgullo, pero como era una verdad, prevaleció antes la mentira que yo quería creer. Situaciones como por ejemplo: Insistir en tener una novia antes de tiempo, encapricharme con alguna jovencita que no me convenía, hasta querer servir al Señor a mi manera. Estás situaciones pueden parecer insignificantes, pero solo por la gracia de Dios no termine en situaciones que pudiera estar lamentado incluso hoy. Así como en mi relación con mis padres, veo reflejada mi relación con el Señor y cuando se trata de nuestra relación con Él, entramos en el mismo dilema, ser sabios o insensatos (necios) y al respecto salta una pregunta en mi cabeza. ¿Cuánto escuchamos la voz de Dios en nuestro diario vivir? Si somos sinceros también tenemos que reconocer que la mayoría de las veces cerramos nuestros oídos a Su voz para hacer lo que a nosotros nos parece o lo que queremos, Su verdad siempre va a prevalecer sobre las mentiras que creemos o que nos inventamos en nuestra cabeza, pero a lo que tenemos que ponerle especial importancia es que nuestra decisiones están siendo basadas en Su verdad o guiadas por una mentira, ya que seguir mentiras tiene consecuencias, sé que no nos gusta escuchar esta palabra, porque la mayoría de las veces por nuestra desobediencia, implica algo malo que vendrá, pero es necesario ser conscientes de lo que pasará y poner atención a las advertencias recibidas. ¿Por qué vamos a decir que Jesús es nuestro Señor, si de plano ignoramos sus enseñanzas? Para con el Señor solo puede haber una respuesta Sí Señor y una respuesta no de palabra sino respaldada por hechos, ¿Cuántas cosas nos ha pedido al Señor que aún nosotros estamos considerando y pensado si las hacemos o no? Y ahí está nuestro gran problema, sabemos mucho de Dios, pero hacemos muy poco con lo que sabemos, si superamos menos e hiciéramos más sin duda nuestro caminar sería diferente. Esta semana volveremos a ser confrontados con obedecer versus saber, con ser sabios en vez de necios, iniciemos por reconocer que tenemos que escucharle con más atención y hacer más con lo que sabemos. Mensaje De Dios: 2 Timoteo 2:19 19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo. 1.- ¿Jesús Es Nuestro Salvador Y Señor O Solo “Salvador”?: v. 19a Tal vez se preguntarán ¿Existe diferencia entre lo uno y lo otro? Por supuesto, cuántos no han venido a Jesús solo como si Él fuera un salvavidas a quien le dan las gracias por haberles rescatado, pero luego si te vi no me acuerdo, cuántos no han visto a Jesús como la salida de sus problemas, pero a la hora de tener que padecer por Él, desisten regresando a su vida anterior, cuántos tristemente no han visto a Jesús como un comodín con el que piensa que al final podrán salirse con la suya y librarse de condenación. Quienes han visto a Jesús solo como Salvador, pero no como Señor, no han entendido en verdad de que se trata nuestra relación con Él. El que sea Salvador reafirma nuestra condición y la necesidad de ser rescatados, el que sea Señor manifiesta nuestro compromiso de obediencia al seguirle. Para que nuestra relación con el Señor Jesús sea real, Él tiene que ser tanto Salvador como Señor de nuestra vida. Esta es la razón principal de que muchos vivan un cristianismo mediocre, quieren los beneficios que Jesús ofrece, pero no el compromiso y la responsabilidad que implica, verlo solo como “salvador” es entrar a una relación con Él a medias, donde si las cosas no salen bien, voy tras el plan B, pero sin perder el beneficio. Pues quien piensa así no solo esta equivocado, sino que vive en un engaño, ya que al final caerá y el Señor le dirá, nunca te conocí. Ver a Jesús solo como “salvador” es ofenderle, ya que le decimos Señor, Señor, pero no estamos dispuestos a obedecerle, es como una burla frente a Él, ya que nuestra boca va por una parte, pero el corazón va por otra. Solo aquellos que vienen Cristo en una entrega total, aceptando el Señorío de Jesús en sus vidas y viven para obedecerle (y no solamente oyen sus enseñanzas), sino que las viven, van a edificar sólidamente para su alma y por la eternidad. La palabra de Dios nos dice por medio de nuestro texto: ”Pero el fundamento de Dios está firme…” estará firme siempre y cuando Él sea Señor de nuestra vida, siempre y cuando vivamos cada día para aplicar Sus enseñanza, pero será frágil e inestable si solo venimos a Él por los beneficios y despreciamos Su Señorío. ¿Es Jesús tu Señor y Salvador o solo tu “salvador”? 2.- Si El Señor Nos Conoce ¿Somos De Los Suyos?: v. 19b Sabemos que por lo general los ganaderos marcan sus reces para demostrar su pertenencia en caso de pérdida o robo de animales, la marca en un animal se considera prueba fehaciente o indudable de la propiedad. En nuestro texto el apóstol Pablo nos dice: ”…teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos…” este sello es un símbolo de apropiación (Él es nuestro dueño) y autenticidad (el que en verdad le pertenecemos), ¿Cuál es el sello? Este sello presenta dos cualidades; la primera la desarrollaremos en este punto, y es que el Señor conoce, identifica, sabe con toda certeza quienes son suyos, la otra la veremos en el tercer punto. Este sello es algo que viene de Él, claramente dice, “Conoce el Señor a los que son suyos”, el hecho es que Él sabe diferenciar entre lo verdadero y lo falso, acá podríamos tratar de convencer y engañar a otros por medio de nuestras palabras o apariencia, pero al Señor no lo podemos engañar, Él si conoce la verdad de lo que hay en nuestro corazón. Sabiendo que el Señor nos conoce ¿Somos de los suyos? Esto lo comprueba nuestros hechos y quizás ahí está la confusión por que algunos tienen la astucia de mostrar acciones que parecer ser piadosas o semejantes a un hijo de Dios, pero son pura apariencia de piedad, ¿Entonces como darnos cuenta? Personalmente creo que eso no nos toca a nosotros juzgarlo, solo sé que el Señor al final pagará justamente tanto para bien como para mal y estamos seguros que a Él no se le escapa nada, lo importante es tener nosotros la certeza de que somos suyos y si no es así tener la valentía para reconocerlo y rectificar nuestro mal proceder, ya que al final solo los suyos permanerán y reitero quienes no son de Él indubable y lamentablemente caerán. ¿Eres de los suyos? 3.- ¿Permaneceremos O Caeremos?: v. 19c Dice el dicho; lo que mal empieza, mal termina. Tenemos que ver este dicho desde nuestra óptica o nuestra visión como hijos de Dios. Por ejemplo: Casarse no es la solución para reparar un mal noviazgo, si de novios las cosas iban mal o existían dudas, el matrimonio será la ruina para ambos. En otro ejemplo, tener hijos no es la solución, ni mucho menos va a arreglar un mal matrimonio, nuevamente más bien se va a complicar más la relación y extenderemos al daño hacia los hijos. Si empezamos mal y por lo menos tuviéramos la capacidad de reconocer nuestros errores y buscar de todo corazón al Señor, encontraríamos la solución, pero nunca en nuestras fuerzas. Digo lo que empieza mal termina mal, por qué, si desde el principio ignoramos a Dios, no esperemos que mágicamente las cosas se resuelvan, personalmente creo que si algo empieza mal, hay una esperanza, hay una solución, pero esa solución necesita de decisiones radicales, para salir del mal y enrumbar nuestras vidas en Jesús. En la ultima parte de nuestro texto dice:”…y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.” Nuevamente, el permanecer o caer depende de nuestro nivel de compromiso y obediencia a nuestro Dios y Señor, dije anteriormente que nuestro sello implicaba dos cualidades, primero que; “Dios conoce los que son suyos” y la segunda cualidad es que; “Quien verdaderamente hace de Jesús Su Señor se aparta del pecado, se aparta de la insensatez y la necedad que hay en el mundo”, para enfocarse en obedecer y seguir el consejo del Maestro. Apartarse de iniquidad, involucra una búsqueda sincera por la santidad, como dijo el Señor en Su momento a la mujer acusada de adulterio: “Vete y no peques más”. No quiere decir que no volveremos a pecar, pero que sí, nos mantendremos en una franca lucha contra nuestra carne para buscar agradar a Dios antes que a nuestros deseos. Depende de nosotros que nuestra casa espiritual no caiga, ya el Señor hizo lo necesario por nosotros, ahora nos corresponde a nosotros el luchar por mantenernos firmes en obediencia al fundamento que es Jesús para poder permanecer. Para caer solo se necesita seguir siendo necios y poner nuestro fundamento en cualquier cosa menos en Jesús. Sin duda caeremos y será grande nuestra ruina. ¿Estás haciendo lo que corresponde para permanecer o vas directo a la ruina? Es tú decisión. Reto A Vivir: Hermano, ¿Estás siguiendo realmente al Maestro? ¿Te reconoce el Señor como suyo? En el permaneceremos, fuera de Él, solo nos espera una dura caída y la ruina, no nos dejemos engañar. Amigo, amiga, hemos visto dos maneras de vivir, en Jesús o fuera de Él ¿Cuál estás siguiendo?
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