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Conversión
Conversión - Parte 3
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Duration: 00:14:31 Minut
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Aired on wrz 09, 2020

Scripture

2 Corintios 5:17; Juan 1:13; 2 Pedro 1:4; 1 Juan 3:1 y 2; Efesios 2:1-3; Efesios 2:4-10; Salmos 40:2-4; Salmos 37:23 y 24; Salmos 116:12; 14:2 y 3.

De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. 2 Corintios 5:17 los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios. Juan 1:13 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 2 Pedro 1:4 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 1 Juan 3:1 y 2

Dios demanda: “Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del Señor, tiempos de refrigerio”. Ese divino imperativo, nos trae a una pregunta: ¿Qué es lo que sucede cuando uno se arrepiente y se convierte? En respuesta a esa pregunta, deseo recordarte que estamos hablando de una conversión religiosa. Es esa ocasión en la cual el pecador da sus espaldas al pecado para buscar a Jesús, confiando únicamente en Él para encargarse del problema del pecado, y para hacer de él lo que necesita ser, para agradar a Dios.   Deseo mencionar cuatro acontecimientos que ocurren cuando una persona se convierte. Son cuatro cambios que son bendición de Dios. Estos cuatro acontecimientos, solo son un principio de todas las bendiciones que el convertido recibe. La Biblia dice en 2 Corintios 5:17: ¨De modo que, si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas¨. En vista de que todas las cosas son hechas nuevas, a la persona a quien se convierte, estas cuatro cosas que vamos a discutir solo son ilustrativas de todos los benditos cambios que vendrán a continuación.   El convertido recibe una nueva naturaleza, acuérdate que la naturaleza de uno es determinada por su nacimiento. El perrito recién nacido, tiene la naturaleza de un perro, el gatito recién nacido, tiene la naturaleza de un gato; el niño recién nacido, tiene la naturaleza de un humano. Ese es un hecho establecido de la vida. Para convertirse uno tiene que ser nacido de Dios, conforme a Juan 1:13. Como una persona, habiendo nacido de padres humanos, tiene una naturaleza humana; así mismo la persona que nace de Dios, tiene una naturaleza divina. Eso suena increíble, pero es lo que la Biblia enseña. 2 Pedro 1:4, dice: ¨Por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia¨. ¿Oíste las palabras participantes de la naturaleza divina? La persona que se convierte a Cristo actualmente participa en la naturaleza de Dios. El haber nacido de Dios, y el haber recibido la naturaleza de Dios, significa que uno es Hijo de Dios.   1 Juan 3:1 y 2 dice: “Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados Hijos de Dios. Amados, ahora somos Hijos de Dios”. Eso significa que, como Hijo de Dios, uno vive diferente a las demás personas, La Biblia dice, que el que es nacido de Dios no continúa viviendo en pecado, porque la misma naturaleza de Dios mora en él y no puede practicar el pecado porque es un Hijo de Dios. Para el convertido a Cristo, todas las cosas son hechas nuevas, porque él tiene una nueva naturaleza. Tú tienes la naturaleza de Dios si has puesto tu confianza en la persona de Cristo Jesús, por eso es que la Biblia te llama ¨Hijo de Dios¨.   El convertido a Cristo, recibe un nuevo corazón. El término corazón, puede usarse de tres formas distintas: 1) El corazón puede ser el centro de algo; por ejemplo: Decimos que el centro de la tierra es el corazón de la tierra. 2) El corazón puede ser el órgano del cuerpo humano que impulsa la sangre a todo el cuerpo. 3) El corazón puede referirse a la personalidad del hombre.   Por eso nos referimos a la mente, la emoción y la voluntad ¿Cuál de esos tres significados le damos a la persona, quien recibe un nuevo corazón en el momento de su conversión a Jesús? En este caso, estamos hablando de un nuevo corazón en el sentido psicológico espiritual de la mente, las emociones y la voluntad. Existe un cambio en estas tres cosas cuando una persona es salva. Antes, se deleitaba en pensar en el pecado, pero ahora, se delita en pensar sobre la santidad.   El que antes amaba las cosas pecaminosas del mundo, ahora ama las cosas puras de Dios, aquel cuya voluntad estaba puesta en el camino de la maldad, ahora se deleita en seguir la voluntad de Dios; ese es el nuevo corazón que el Señor promete dar a los que confían en Jesús, por eso es que cambia la conducta de aquel que recibe a Jesús. Él piensa diferente, él ama cosas diferentes; él desea vivir una vida distinta; Dios, viendo en él, hace la diferencia. El cambio es tal que parece que esa persona es una nueva creación, una persona distinta, en la cual las cosas viejas del pecado han pasado y han sido reemplazadas por un interés en las cosas de Dios. El convertido recibe una nueva posición, su relación con Dios ha cambiado y eso cambia todo. ¿Cuál es la posición del nuevo creyente en Cristo?   Efesios 2:1-3, nos describe antes de que Jesús nos salvara. Estábamos muertos en nuestros pecados, viviendo bajo el control de Satanás y éramos por naturaleza hijos de ira. Efesios 2:4-10, nos demuestra el cambio que Jesús hizo en nosotros; “Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con Él nos resucitó, y  así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”.   ¡Qué cambio el que Jesús ha hecho en nosotros! ¿Cuál es la posición del creyente en Cristo? ¡Está vivo! Se ha levantado de la muerte espiritual, está sentado con Cristo en lugares celestiales. Salmos 40:2-4, dice: ¨Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; puso mis pies sobre la peña y enderezó mis pasos. Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos y temerán, y confiarán en Jehová. Bienaventurado el hombre que puso en Jehová su confianza¨.  Ahí estoy yo, en Cristo, con todos aquellos quienes le han recibido como único y suficiente Salvador, el convertido recibe un nuevo prospecto. Él está seguro en Cristo, entre tanto vive aquí en la tierra. Salmos 37:23 y 24, habla de esa seguridad del creyente usando las siguientes palabras: ¨Por Jehová son ordenados los pasos del hombre, y Él aprueba su camino. Cuando el hombre cayere, no quedará postrado, porque Jehová sostiene su mano¨. Ese pasaje me encanta a mí. Estudiémoslo más de cerca. En primer lugar, Dios establece los pasos de sus Hijos; en segundo lugar, un Hijo de Dios podrá caer, pero no será abandonado; en tercer lugar, Dios sostiene con su mano a los que confían en Él, y en cuarto lugar, Dios se deleita con sus hijos. He ahí el bendito prospecto de la seguridad. El convertido tiene el prospecto de servicio, si su corazón grita esta pregunta que se encuentra en Salmos 116:12: ¨ ¿Qué pagaré a Jehová por todos sus beneficios para conmigo?”. La respuesta es esta: Tú puedes servirle. Jesús le dijo a Simón Pedro, una vez vuelto, o sea, convertido, refuerza a tus hermanos. Eso significa que uno que viene a Dios puede bendecir a otros por medio de ayudarles a ellos en venir a Dios. Cada cristiano es salvo para servir. El honor más grande que podríamos recibir es el de servir a Dios, esa es la oportunidad del cristiano.   El convertido tiene el prospecto de pasar la eternidad con Dios. Jesús dijo lo siguiente en Juan 14:2 y 3: “En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis”. Esa es la herencia que le espera al que confía en Jesús. Oremos… Padre celestial, queremos agradecerte por todas las bendiciones que nos has dado, por ser tus hijos. Gracias por ser misericordioso con nosotros y también paciente, Señor. Prepáranos para poder servirte y hacer tu voluntad, porque en el nombre de Jesús te lo pedimos. Amén.

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