Scripture
Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio, Hechos 3:19 Como está escrito: No hay justo, ni aun uno; 11 No hay quien entienda. No hay quien busque a Dios. 12 Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno. Romanos 3:10-12 De manera que se cumple en ellos la profecía de Isaías, que dijo: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis. 15 Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyen pesadamente, Y han cerrado sus ojos; Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y con el corazón entiendan, Y se conviertan, Y yo los sane. Mateo 13:14 y 15
Este es un mandamiento que viene a ti directamente de Dios. Arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio. Este mandamiento lo encontramos en Hechos 3:19; este mandamiento está grabado en las sagradas escrituras y está dirigido al corazón de cada hombre, mujer y niño en el mundo entero, es un mandamiento autoritario, es un mandato de Dios, es un mandamiento universal. Está en plural indicando el hecho de que todos estamos incluidos, es un mandamiento urgente; la forma en que leemos arrepentíos señala el hecho de que es un asunto imperativo. Es un mandamiento bendito. Porque el resultado del arrepentimiento es que el pecado es borrado. Es un mandamiento de provecho ¨Vendrán tiempos de refrigerio del Señor, sobre todos aquellos quienes obedecen su palabra¨; es un mandamiento presente. La palabra de Dios vive hoy como ayer, y lo que manda hoy, es lo que debemos hacer hoy. Es un mandamiento personal. Dios te dice estas palabras a ti. Hoy te las dice porque el mensaje está dirigido a tu persona, es un mandamiento de gracia. Nos es dado para nuestro bien y para remediar el gran problema del pecado con el cual todos tenemos que ver. Entreguémonos a una investigación de este mandamiento de Dios, para que lo entendamos y respondamos correctamente a aquel quien nos lo ha mandado. La clave del texto que leímos es la palabra ¨convertíos¨. El texto señala lo que es necesario para convertirse, usando el verbo ¨arrepentir¨, después, demuestra las bendiciones que vienen sobre los que se han convertido. En primer lugar, sus pecados serán borrados y en segundo lugar, vendrán tiempos de refrigerio de parte del Señor sobre ellos. El arrepentirse es convertirse y el convertirse es recibir el perdón de pecado y otras bendiciones de Dios mismo. Vamos a considerar lo que significa el ¨ser convertido¨: significa cambiar, transformar, dentro del reino religioso, significa cambiar de religión, doctrina, opinión o de una acción a otra. Comúnmente es usado en la Biblia para hablarnos de volver de lo malo para hacer lo bueno, de salirse del camino de Diablo para caminar en el camino de Dios. Las escrituras del nuevo testamento fueron escritas en el idioma griego, el término traducido ¨convertirse¨, significa regresar de un lugar o de seguir a una persona para ir a otro lugar, o seguir a otra persona. Siempre lleva ese significado la palabra convertir. Observemos nuevamente el texto ¨arrepentíos y convertíos¨ para que sean borrados vuestros pecados, para que vengan de la presencia del señor tiempos de refrigerio. Es evidente que el término ¨convertir¨, significa el hacer un cambio en cuanto a la relación de uno con Dios. Significa volverse uno del pecado para ir hacia Dios, recibiendo su perdón y gozando de sus bendiciones. ¿Por qué nos es dirigido tal mandamiento?, para ser más particular, ¿por qué está dirigido a toda la raza humana? Las respuestas de esas preguntas las podemos encontrar en Romanos 3:10-12, el pasaje nos dice: ¨Como está escrito, no hay justo ni aún uno. No hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles. No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno¨. El mandamiento de convertirnos está dirigido a todos nosotros, porque todos tenemos el mismo problema del pecado. Eso no es muy complementario ¿verdad? Pero la Biblia no fue escrita para complementar, si no para corregir. No está entre nosotros para decirnos lo bueno que somos; si no para enseñarnos la forma en que podemos llegar a ser buenos. Nos habla de la situación en que nos encontramos, nos dice la verdad en cuanto a nosotros y después nos señala el camino hacia Dios. La tragedia del hombre se complica cuando la verdad de Dios le es dada y él la rechaza o la pervierte. Jesús habló palabras que el profeta Isaías había hablado para demostrar la maldad que existe en el corazón humano, en el libro de Mateo 13:14 y 15, nos dice de la siguiente manera: ¨De oído oiréis, y no entenderéis y viendo veréis y no percibiréis, porque el corazón de este pueblo se ha engrosado y con los oídos oyen pesadamente, y han cerrado sus ojos, para que no vean con los ojos y oigan con los oídos y con el corazón entiendan y se conviertan y yo los ame¨. Piensa en esas palabras de nuestro Señor. Jesús dijo que los hombres habían recibido el mensaje de Dios y a propósito lo habían rechazado, ellos mismos no lo quisieron recibir. No lo quisieron entender ni quisieron responder en arrepentimiento y con fe, ese sería el camino de paz; pero el camino de paz fue rechazado; ellos eran pecadores porque eso escogieron ser. Pablo expresó esa misma tragedia del hombre en Romanos 1:19-21: ¨Porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de Él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como Dios, ni le dieron gracias; si no que se envanecieron en sus razonamientos y su necio corazón fue entenebrecido¨. La tragedia no es solo el hecho de que la humanidad ha pecado, la tragedia es que la humanidad prefiere vivir en el pecado, sin tomar en cuenta el hecho de que Dios les ha provisto con una salida de esa forma de vida. No debe sorprendernos por lo consiguiente, el hecho de que Dios nos diga arrepentíos y convertíos para que sean borrados vuestros pecados ¿Sientes de verdad que esto es pedir demasiado? Escudriña tu corazón, observa las personas que te rodean y verás que lo que Dios nos ha mandado a hacer es lo correcto. Me puedo acordar cuando el mensaje de pecado y de salvación llegó por primera vez a mis oídos, yo acudí a la llamada de Dios, pero otras personas se detienen por un tiempo y tratan de alejarse de Dios. Muchas personas, pasan por una etapa de tiempo en la cual resisten el llamamiento del Espíritu Santo. Acordémonos de esto: Dios no nos ha llamado pecadores para avergonzarnos, Él desea salvarnos; Jesús dijo que el que era saludable no necesitaba de médico, la persona enferma es la que tiene necesidad de un médico; Jesús es el gran médico quien vino a sanar a los que están enfermos con pecado, Él no vino a salvar a los justos. Él vino a llamar a los pecadores al arrepentimiento, cualquier persona que viene a Él, arrepentido, recibirá perdón de todos sus pecados y también la bendición de Dios. Esa promesa es para ti; es personal y específica, Jesús te ama demasiado para permitir que sigas hundiéndote en pecado. Si existe algún pecado que estorba tu relación con Dios, habla con él, y arregla el asunto, dile que te perdone y que arranque ese mal de tu vida; Él lo hará; Él ha prometido limpiarnos de todos nuestros pecados, si es que se los confesamos, según 1 Juan 1:9. Entrega tus pecados a Dios en este momento. Oremos… Padre, queremos vivir vidas agradables a ti, no tenemos fuerzas para ayudarnos a nosotros mismos, te entregamos nuestros pecados, límpianos de lo malo que existe en nosotros, en el nombre de Jesús te lo pedimos, Amén.
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