(Centro De Vida)
Scripture
TambiĆ©n Ć©l anduvo en los caminos de la casa de Acab, pues su madre le aconsejaba a que actuase impĆamente. 2 Crónicas 22:3 Y Amram tomó por mujer a Jocabed su tĆa, la cual dio a luz a Aarón y a MoisĆ©s. Y los aƱos de la vida de Amram fueron ciento treinta y siete aƱos. Ćxodo 6:20 La mujer de Amram se llamó Jocabed, hija de LevĆ, que le nació a LevĆ en Egipto; Ć©sta dio a luz de Amram a Aarón y a MoisĆ©s, y a MarĆa su hermana. NĆŗmeros 26:59
La Biblia es clara en su enseƱanza de que el padre es cabeza del hogar. El padre es responsable por todos los acontecimientos en el hogar y en todas las Ć”reas de la vida, Ć©l tendrĆ” que rendir cuentas a Dios. La Biblia tambiĆ©n nos enseƱanza que la madre es el corazón del hogar, es ella quien pone el sentido emocional del hogar y ejerce una influencia profunda en la vida de su familia. En el Antiguo Testamento, la descendencia de generación en generación es contada a travĆ©s de los padres; es comĆŗn leer, āy fulano de tal, engendró a fulanoā esto es en referencia al padre y sus hijos. Pero tambiĆ©n es comĆŗn leer en el Antiguo Testamento, particularmente en cuanto a reyes, que el nombre de la madre era tal y tal cosa. ĀæPor quĆ© se nombraba la madre cuando la descendencia era contada a travĆ©s del padre? Es simplemente porque en esos casos, la mamĆ” tuvo una gran influencia en el desarrollo del niƱo, aunque haya sido buena su influencia o mala. Una de las declaraciones mĆ”s tristes en la Biblia, se encuentra en 2 Crónicas 22:3 dice, āsu madre le aconsejaba que actuase impĆamenteā. La mamĆ” puede cambiar la actitud y el corazón de un hijo a cometer lo malo debido a la influencia de ella, su forma de vivir y los consejos que da. Por otro lado, gracias a Dios por aquellas mujeres fieles, cuyo placer y deleite, estĆ” en moldear los corazones de sus hijos a las cosas de Dios y al andar cristiano. Propongo que estudiemos sobre algunas de las mujeres de la Biblia, algunas buenas y algunas malas, para ver las cualidades que una buena madre deberĆa tener. Vamos a estudiar estas cosas archivĆ”ndolas bajo el tema, āLa Madre, El Corazón del Hogarā. Deseo presentarles a una mujer quien confió en Dios, no nos va a asombrar el hecho de que Dios haya puesto bajo su responsabilidad al hijo, quien hizo la contribución mĆ”s grande a su nación y al mundo entero, de cualquier otro ser humano que ha existido en la historia. Les presento a Jocabed, una madre que confiaba en Dios. Ella es brevemente mencionada en la Biblia, sin embargo, la contribución de ella es tremenda; ella es nombrada en Ćxodo 6:20 y en NĆŗmeros 26:59. Ćnicamente en esas dos citas, encontramos su nombre. El nombre de su marido fue Amram. Ella dio a luz tres hijos, una hija llamada Miriam, y dos hijos llamados MoisĆ©s y Aarón. Jocabed vivió en tiempo de gran dolor, su nación era esclava de otra nación mĆ”s grande y mĆ”s poderosa. Cuatro siglos antes, sus antepasados habĆan migrado a la tierra junto al rĆo Nilo, en la parte norte de Egipto. A travĆ©s de las generaciones, ellos se habĆan multiplicado de 70 personas, a aproximadamente unos 3 millones de personas. Los egipcios temieron, y no querĆan que estos extranjeros se adueƱaran de su territorio, si es que llegaban a pelear por algĆŗn motivo u otro. Entonces pusieron a los extranjeros en esclavitud, en este tiempo es que vivió Jocabed, en este tiempo se casó y crió a sus hijos. ĀæCómo es que ella nos da ejemplo hoy dĆa, llamando a todas las madres a confiar en Dios? Pues yo veo tres actos de la fe indicados en la vida de Jocabed. Una madre debe confiar en su marido y entregar su vida a Ć©l, esa es la esencia del matrimonio. Ćxodo 2:1 nos dice, āUn varón de la familia de LevĆ fue y tomó por mujer a una hija de LevĆā, eso es todo lo que nos dice y, sin embargo, hay tanto involucrado en esta declaración. Al ser la mujer de Amram, Jocabed estaba entregando su vida a Ć©l; ella estaba dispuesta a hacerlo porque confiaba en Ć©l. La Biblia nos entrega una enseƱanza de la relación entre marido y esposa diciendo, āLas casadas estĆ©n sujetas a sus propios maridos, como al SeƱor; AsĆ como la iglesia estĆ” sujeta a Cristo, asĆ tambiĆ©n las casadas lo estĆ©n a sus maridos en todoā, esta cita se encuentra en el libro de Efesios 5:22 y 24. Las Sagradas Escrituras continĆŗan en 1 Pedro 3:5 y 6, āPorque asĆ tambiĆ©n se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecĆa a Abraham, llamĆ”ndole seƱorā, ese era el reglamento de la Biblia en ese entonces y es el reglamento de la Biblia hoy. A esta sumisión se entregó Jocabed al ser la esposa de Amram, el futuro de ella estaba en las manos de su marido, ĀæCrees que ella estaba nerviosa como cualquier otra esposa joven? Probablemente sĆ. ĀæPiensas que ella estaba algo insegura en cuanto su entrega al principio? Probablemente sĆ. ĀæCrees que algunos le aconsejaron en tomar el paso del matrimonio? Probablemente sĆ. ĀæPor quĆ© entonces crees que ella se habrĆ” entregado a la responsabilidad de ser esposa de Amram? Pues yo me imagino que fue simplemente porque ella confió en Amram de protegerla, de amarla y de cuidarla. Tiene que haber una confianza mutua entre el hombre y la mujer en el matrimonio, bendita la mujer que confĆa seguramente en su marido y una madre que entrega a sus hijos a las manos de Dios tambiĆ©n. Un niƱo nació de Amram y Jocabed. El rey de Egipto habĆa declarado un decreto que se encuentra en Ćxodo 1:22, āEchad al rĆo a todo hijo que nazca, y a toda hija preservad la vidaā. Primero la pareja tuvo una hija, el nombre de ella era Miriam o MarĆa; al nacerles un varón, los padres le escondieron para protegerle la vida, pero cuando el niƱo habĆa crecido un poco y ya no le podĆan esconder, lo entregaron a las manos de Dios. Prepararon una cesta de juncos y la calafatearon con asfalto y brea para que no le pudiera entrar agua, pusieron al niƱo dentro de la cesta y la colocaron en un carrizal a la orilla del rĆo Nilo. La hija del faraón llegaba al rĆo para lavarse, vio la cesta y al niƱo y adoptó al niƱo haciĆ©ndole su hijo. Ella consiguió a la mamĆ” del niƱo sin saber quiĆ©n era ella, y la puso como nodriza del infante. Jocabed aprendió lo que madres de todas las generaciones, han aprendido. Los hijos estĆ”n a salvo cuando estĆ”n en las manos de Dios. El niƱo MoisĆ©s, porque asĆ nombraron al bebĆ©, ya no estaba bajo sentencia de muerte por el decreto del rey, sino que estaba viviendo como prĆncipe en el palacio real, como el nieto del faraón, asĆ es como trabaja Dios, estamos a salvos cuando encomendamos a nuestros hijos en la mano de Dios. Una madre debe confiar en el testimonio religioso que ella influye en la vida de sus hijos. La hija del faraón mandó a Jocabed a llevarse al niƱo para criarlo y ella le pagarĆa, entonces la mamĆ” se llevó a su propio hijo bajo la protección de la princesa para criarlo. ĀæQuĆ© crees que la mamĆ” de MoisĆ©s le decĆa mientras lo criaba? Yo te aseguro que ella le hablaba del Dios de los hebreos, ella sabĆa que Ć©l iba a crecer en la casa de gente pagana, y que el faraón le enseƱarĆa que Ć©l mismo era dios y que sus hijos serĆan dioses tambiĆ©n. En dicho paganismo, MoisĆ©s aprenderĆa a adorar a los Ćdolos, pero no serĆa asĆ, si ella podĆa tener una influencia en su vida. Ella le cuidó y le enseñó a confiar en el Dios verdadero, ĀæFue esto efectivo? Hebreos 11:24-26 nos da un registro de que cuando MoisĆ©s llegó a ser hombre, Ć©l rehusó ser llamado hijo del faraón y se identificó con los hebreos; esto es un buen ejemplo de lo que nos enseƱa Proverbios 22:6, āInstruye al niƱo en su camino, y aun cuando fuere viejo no se aparatarĆ” de Ć©lā. Jocabed nos da un ejemplo, que todas las madres pueden y deben seguir, una mujer debe confiar y entregar su vida en manos de su marido, ella debe entregar a sus hijos en manos de Dios, ella debe entregar el mensaje de Dios en los corazones de sus hijos. Jocabed lo hizo, y Dios bendijo a toda la raza humana, vamos a orar. Padre, queremos darte gracias por todas las madrecitas que buscan como honrarte por medio de obedecerte. Te pedimos que nuestras madres siempre busquen tu voluntad, y pedimos que tĆŗ las ayudes a mantener sus vidas cerca de ti. En el nombre de Cristo te lo pedimos, AmĆ©n.
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