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La Plaga De La Pornografía
Pornografía: Veneno Mental
Pastor - Ricardo Robinson
(Centro De Vida)
Aired on Set 01, 2021
Ago 30, 2021
Duration:
00:14:29 Minutes
Views:
22

Scripture

Efesios 5:3, 4, 11 y 12; Mateo 18:6

Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; 4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. 11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; 12 porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto. Efesios 5:3, 4, 11 y 12 Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar. Mateo 18:6.

Por todo el mundo, violaciones violentas, abusos sexuales de niños, explotación sexual de adolescentes, sadomasoquismo, perversión y, aún, asesinatos sexuales se han aumentado a paso alarmante en la última década. Durante el mismo período de tiempo, la literatura pornográfica ha llegado a ser un negocio de 5 billones de dólares. Hay más de 2.000 revistas diferentes que tratan con el sexo sucio, según las estadísticas; revistas que glorifican el abuso sexual de niños, la violación de mujeres y orgías entre pandillas. Hay películas y videos que dejan tendidos a los romanos y griegos en pintar un cuadro de perversión pagana, revistas y películas que contienen escenas de cada posición concebible que la mente sucia del fotógrafo puede concebir. Con un precio barato sobre revistas sucias como Playboy, los distribuidores ganan el doble que la venta de otras revistas. Muchos de los crímenes más chocantes que causan náuseas son inspirados cuando un individuo con una mente moralmente enferma reacciona a fotografías del cuerpo desnudo de una manera totalmente inhumana. No vamos a poder detener esos crímenes hasta que detengamos la pornografía en las revistas y películas, especialmente pornografía de niños. Me enferma saber que hay más de 5.000 abusadores sexuales de niños, según las estadísticas, en la ciudad de Los Ángeles, California, que leen con devoción pornografía infantil aun cuando el uso de estos niños en tales posiciones es contra la ley. Las emociones son como un motor en el hombre. Estas emociones responden a pensamientos que uno tiene en la mente y el asalto más efectivo sobre la mente viene por medio de los ojos. Consecuentemente uno puede encender sus emociones por medio de leer o ver una materia sexual. Es sumamente fácil probar que la pornografía moderna, en todas sus formas sofisticadas, daña a la familia. La Biblia es clara y explícita en cuanto a esto y lo condena determinantemente. Efesios 5:3, 4, 11 y 12 nos dicen: “Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen (…) Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas; porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto”. El aumento y contaminación de la pornografía es evidencia de que la sociedad ha perdido el sagrado respeto de la vida humana. Para el cristiano quien tiene en alta estima la dignidad del individuo la pornografía le disgusta. Para él, la pornografía es una bestia que priva al individuo de su dignidad; es la corrupción de la misma raíz de la vida: La unión sexual ordenada y bendecida por Dios. Por mucho tiempo se ha declarado que la pornografía convierte a la mujer en un objeto, un pedazo de carne para mostrar al público. De igual manera convierte en carne para el mercado a niños inocentes. La pornografía reduce a una criatura gloriosa a una basura, y al hacerlo se burla del Dios quien ha dotado al hombre con su dignidad. Creyendo esto de corazón, nosotros no debemos permitir que nos clasifiquen como personas que desean censurar la libertad de expresión, cuando intentamos poner un fin a esta suciedad que contamina al hombre. Los cristianos, más que en cualquier otro tiempo, debemos hacer lo correcto. Vamos a proteger la libertad de expresión, pero vamos a borrar esta suciedad. Aunque no sea popular el decirlo, la libertad de expresión nos es un cheque vacío. El señor Justice Holmes escribió: “El derecho de la libertad de expresión no da derecho al individuo de gritar “fuego” en un teatro lleno de personas, ni tampoco da derecho, ni licencia a nadie de contaminar con suciedad la mente de una cultura”. Ningún joven recibirá ganancia de una obsesión de lo sexual. Muchos varones y hombres jóvenes necesitan alejarse de cualquier cosa que podría afectarles dañinamente. Mientras que sus cuerpos pasan por el proceso de desarrollo, son excitados en gran manera con una fotografía pornográfica; es un tiempo cuando deberían estar invirtiendo sus energías en intereses espirituales, académicos y deportivos. Es sumamente dañino para ellos tener a la mano el acceso a pornografía que cautivará su imaginación y que sobrepasa cualquier otro pensamiento. Para la mayoría de los jóvenes, la pornografía sirve únicamente para destruir lo bello del sexo y lo reduce a un nivel sumamente bajo. La mística de la feminidad es robada y en su lugar, las señoritas llegan a ser una fantasía donde el joven puede deshacerse de sus deseos carnales. En vez de poner a las jóvenes sobre pedestales respetuosos que antes instaban al joven en proteger la modestia y virtud de una señorita, los escritores de pornografía han encontrado que pueden introducir palabras sucias y vulgares en las conversaciones entre sexos opuestos y ofender a las jovencitas con chistes sucios o declaraciones sugestivas. Claro está que la pornografía no tiene límites para el joven varón. Debido a la diferencia psicológica entre hombres y mujeres, la pornografía es más dañina en el hombre. Mujeres que usan pornografía mayormente están bien metidas en una vida depravada. Nuestras familias no están fuera del alcance de las tragedias que la pornografía trae a la vida. Una pareja de cristianos llegó a la oficina de su pastor con el corazón quebrantado cuando la hija de ellos, quien tenía 19 años les había dicho que había dejado el hogar el año anterior para convertirse en prostituta. Naturalmente, la pareja se preguntaba, “¿En qué fallamos?”. A la edad de 15 años, la hija de ellos había sido una niña inocente y dulce que nunca faltaba a los servicios regulares de su iglesia. Ellos habían notado que su hija a veces salía con jóvenes que no eran de su iglesia, pero habían orado que ella se diera cuenta de su error. Investigaciones revelaron que ella, a los 16 años, había comenzado a tener relaciones sexuales con su novio. Él la había invitado a ella y a otras 3 parejas a la casa de un amigo; los padres del amigo no estaban en casa. Orgías sexuales se llevaron a cabo en esa casa ese día. Para cuando la niña tenía 17 años, ya era experta en lo sexual. La depravidad nunca llega rápidamente; es un proceso progresivo, pero no hay otra cosa más potente para arruinar la decencia de uno que la pornografía. En 1970, una comisión de obscenidades y pornografía llegó a la conclusión de que la pornografía no era dañina y hasta tenía valores terapéuticos. Se basó en un experimento de ciencia social el cual le dio una dignidad académica. Cuando los expertos nos dijeron en 1970 que la pornografía no era dañina, hubo tormenta de controversia. Otra comisión en 1986 rechazó las conclusiones del comité de 1970. ¿Por qué? Porque la pornografía había cambiado radicalmente desde 1970. La comisión explicó: “Mucha de esta materia involucra temas sadomasoquistas con cadenas, látigos e instrumentos de tortura”. Otro tipo de pornografía involucraba el tema recurrente de un hombre haciendo ciertos avances sexuales hacia una mujer, es rechazado y por eso la viola; ella, eventualmente emocionada por la fuerza brutal del que la viola, pide más y más. Finalmente tenemos aquellas películas que sugieren la desnudez acompañada de violencia donde la víctima es desfigurada. La comisión enumeró 2.323 revistas, 725 libros y 2.370 películas que obtuvieron de 16 librerías para adultos. Una librería en Nueva York tenía 46 películas de mujeres teniendo sexo con animales. Lo más nuevo son las tiendas de videos. Por todas partes encontramos estas tiendas que están reemplazando a las librerías para adultos; por favor. Hoy la maldad hasta entra por las pantallas de nuestro televisor. Nunca sabemos cuándo algo obsceno va a salir; esto tuerce la mente de nuestros hijos. Presos por violación, prisioneros nos han informado que habían estado expuestos a pornografía entre las edades de 6 a 10 años. Quiero concluir hoy el programa con estas palabras de Jesús en Mateo 18:6: “Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar”. Vamos a orar: Padre, noticias como las de hoy me enferman. Yo sé que es mi responsabilidad luchar en contra de estas cosas perversas de Satanás. Dame las fuerzas para pararme firme en la verdad, derribando fortalezas del Diablo y arrancando de su poder a otros que tanto te necesitan. No me dejes solo, Señor. Sin ti, yo me hundiría también. Ayúdame en animar a mis hermanos en la fe a que nos pongamos activos en la batalla. Te lo suplico en el nombre de Jesús. Amén.

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